Cómo convertir la torpeza en inesperado marketing viral

Mayo 9, 2008

¿Nunca os ha pasado eso de que cuando estás escribiendo un email y pulsas un botón, te das cuenta demasiado tarde de que el botón que pulsaste era el de enviar a todos? Es lo que técnicamente se conoce con el nombre científico de yomecagoentolosmuertosdemiabuelacuandoerasoltera.

Lo que ya es más extraño es que, una vez que metes la pata, el desastre tenga el efecto contrario al que en principio esperabas. Es decir, que gracias a ese fallo, termines alegrándole la vida a la gente y, por pura suerte, provoques un aluvión de respuestas divertidas que encima mitigan tu sensación de culpa…

En Goodwill tenemos un sistema de gestión por internet potentísimo, y que nos facilita mucho la vida a los que trabajamos dentro, porque automatiza tareas que en cualquier otra agencia de comunicación llevan horas. Sin embargo, el hecho de que nuestra aplicación de gestión sea genial, no evita que las personas seamos torpes al manejarla. En este caso concreto, nos referimos a mí, que a veces soy torpe como una vaca.

Lo ocurrido es lo siguiente: hace algunas semanas se incorporó una persona nueva a nuestro equipo. Yo, que soy listo como los ratones coloraos, le estaba explicando a Urko -que es este fichaje reciente que vino de Edelman- cómo se maneja nuestra aplicación. Sí, sí, de Edelman, una de las agencias de comunicación más importantes del mundo. “¿Y de esa empresa tan importante se le ocurre irse a Goodwill?” Sí, sí, eso mísmo pienso yo…Pero bueno, hay gente pató.

De pronto, en un momento de ofuscación, y tras teclear un sinfín de caracteres sin ton ni son para fingir un supuesto email, pulsé el botón equivocado, y encima se me ocurrió usar como asunto un ejemplo real que mencionaba a un cliente nuestro. Bien, pues el efecto fue que, de golpe y porrazo, envié el siguiente mensaje a 500 periodistas de nuestra base de datos:

Asunto: Gameloft estará en el Mobile World Congress
Estimado/a amigo/a: Gameloft estará lpwkdp sadpkas dpaks dpask dpasd.

Un saludo, Urko Xxxxxxx

Goodwill Comunicación

Como podréis figuraros, al darnos Urko y yo cuenta de mi error, que encima cometí poniéndole a él como remitente, reunimos rápido en mi sitio al ‘comité de crisis’. Y yo dije: “esto sólo se arregla con un poco de humildad y usando el humor”. Y decidimos mandar este otro email a los mismos periodistas que habían recibido el primero:

Asunto: Perdona el email anterior
Estimado/a amigo/a:

Por un error del sistema, estábamos haciendo unas pruebas y te hemos hecho llegar un email que no pretendíamos mandarte y que tiene un texto escrito en un idioma alienígena.
Mil perdones por las molestias. Cortaremos una mano al técnico informático responsable y puede que también la pierna derecha.

Saludos, Urko Xxxxxx

Cruzamos todos los dedos pensando…”ojalá no se enfurruñen mucho con nosotros…”. ¿Sabéis qué pasó? Obviamente, mucha gente ni nos respondió porque, entre otras cosas, los periodistas de los medios reciben miles de emails de agencias tocanarices como la nuestra; pero nada menos que 140 periodistas nos contestaron con respuestas tan ingeniosas y tan cachondas como estas que podéis leer aquí: contestacionesdeperiodistas.

Ese fue el efecto inesperado que nos dio a todos una mañana de viernes divertidísima con semejante goteo de emails tan llenos de buen rollo. El otro efecto inesperado, más si cabe, fue que alguno de los receptores se lo pasó al departamento de tecnología y sistemas del diario gratuito 20 Minutos y, al verlo, les pareció perfecto para escribir esta entrada en este blog del diario. Lo curioso es que, como a ese blog se conectan muchos profesionales de sistemas (ingenieros, desarrolladores, etc.), los comentarios que hicieron fueron cambiando por completo el sentido del email original. Y entre unos y otros, fueron nos culparon a los analfabetos informáticos -me merezco una celda con vistas-, de ser los causantes de todos los males de los profesionales de su sector…y hasta de la muerte de Manolete.

Los responsables de sistemas y tecnología de 20 Minutos tuvieron el detalle de no dar ni un solo dato que nos identificase, cosa que agradecimos. Lo que pasa es que tras muchas noches en blanco, y asustado por la creciente presión social, he decidido hacer público que ni fue un error del sistema ni nada, que el único que cometió un error aquella mañana fui yo. La conclusión es que los periodistas afectados, o al menos una parte, acabaron pensando “estos de Goodwill son torpes pero salaos”. Mejor hubiera sido no meter la pata como lo hice, pero creo que la suerte y el buen humor de la gente convirtieron mi torpeza en inesperado marketing viral que nos alegró a todos.


Buenas noches, bienvenidos…

Mayo 1, 2008

…gracias por estar aquí. Vuestro impulso nos hará seres eléctricos…

Tomo prestado este enérgico comienzo de la canción ‘Bienvenidos’, de Miguel Ríos, para saludaros en mi bautizo de esta nueva bitácora, diario en internet, blog…o como queráis llamarlo.

Aunque la verdad es que quizá mi primera entrada debería mejor titularse ‘Perdón por llegar tan tarde’, pues dada mi trayectoria y mi natural inclinación a internet -compré mi primer billete en la Red hace más de 10 años, monté una web hace más de ocho, etc.,- debería haberme lanzado a escribir un blog hace siglos…

Pero en fin, no voy a empezar ya disculpándome por lo que pudo ser y no fue, pues me apetece mucho más explicar por qué ahora decido iniciar un pequeño compromiso con aquellos y aquellas que tengan el mal gusto de seguirme en adelante en mi periplo bloguero. Allá voy…

Comienzo este blog hoy con muchos propósitos en la cabeza que no voy a detallar pero quizá sí resumiré: me propongo, con humildad, aportar una visión fresca y libre del sector de las agencias de comunicación en el que tengo la suerte de trabajar. Seré crítico con lo mal que lo hacemos en muchas ocasiones las agencias, con lo absurdos que son algunos de nuestros comportamientos hacia los medios, con la falta de sensibilidad periodística de algunos clientes y, por supuesto, con los malos hábitos que veo también en los periodistas de los medios.

¡Adiós, inaugura un blog para convertirlo en una máquina de regañar! En absoluto. Sólo quería subrayar que, aunque el blog pretende abordar temas relacionados con mi día a día profesional -la comunicación-, procuraré no hacerlo desde la complacencia y la loa permanente de todo lo propio. Lógicamente, buscaré ser ameno y llenar mis entradas de energía positiva; intentaré provocaros curiosidad y, principalmente, entreteneros, pues será mi forma de pagaros por seguir mis futuras locuras blogueras…

¿Sobre qué escribiré? Pues sobre todo aquello que me suceda en mi trabajo y que crea que puede ser interesante compartir con vosotros, seáis o no miembros de la tribu periodística. Así que, atendiendo a que mi público pueda ser heterogéneo, buscaré no ser técnico sino didáctico, y volcar aquí la forma sencilla y pedagógica de escribir en internet aprendida de Enrique Dans y otros ilustres blogueros a los que llevo tiempo siguiendo (perdonad que no cite más referencias, prefiero no dejarme a nadie por el camino).

En definitiva, y cerrando esta primera entrada, me daré por muy satisfecho si consigo que mi madre -estarás contenta con la cita, ¿no, Rosita?-, me lea y, pese a su madura juventud y su falta de relación con nuestra actividad, comprenda que esa Goodwill a la que sus hijos Javier y Pablo dan su tiempo, no es una agencia de publicidad. Sí, sí, amigos y amigas, es duro que tu propia madre no sepa a qué te dedicas… Y más aún que, cuando algún conocido te pregunta por la noche, en lugar de contarle que tu trabajo consiste en gestionar las relaciones con los medios de tus clientes, procuras cambiar de tema y contestar eso de “soy periodista pero me dedico a una historia muy rara, mejor hablemos del tiempo..”.

En fin…Ñoras, ñores, ‘comunicación se llama el juego’. Gracias por leerme, y sed muy bienvenidos a mi casa. Que suene la música…