25 anécdotas de 25 años de Goodwill Comunicación

De la nota de prensa al tuit: en dos décadas y media las empresas dejaron de hablar solo entre ellas y bajaron a ganarse en el cuerpo a cuerpo a cada uno de los clientes alrededor de sus marcas.

Tiempo de lectura: 6 minutos

Se cumplen estos días 25 años desde que mi hermano Javier creó, conmigo como socio, Goodwill Comunicación, la agencia que compartimos. Pronto Goodwill pasó de ser una agencia de solo dos personas a una pequeña boutique con 8 trabajadores. En 25 años, han pasado por Goodwill más de 40 profesionales y más de 100 empresas clientes. Estas son algunas de las anécdotas que muestran cómo era la comunicación corporativa en España y cómo ha ido evolucionando hasta la era digital.

  1. Empezábamos el día leyendo 8 diarios en papel (generalistas y económicos), para ver qué publicaban de cada sector en el que trabajábamos.
  2. A las 8 de la mañana volábamos a comprar los periódicos para ver si habían dado la noticia que difundimos el día anterior.
  3. Imprimíamos y llevábamos las notas de prensa en moto -en persona o con mensajeros- a las redacciones, con papel corporativo de la empresa que la emitía, porque a veces los diarios económicos usaban el logo del papel original para ilustrar su noticia sobre nuestro cliente.
  4. La actualidad ‘volaba’: ya no dábamos las noticias de clientes imprimiendo decenas de notas de prensa: las mandábamos por fax, con cierto debate interno: “van a publicar el logo muy borroso cuando acompañen con él la noticia en la sección de ‘Breves’…”.
  5. Expansión era lo más. Cualquiera de nuestros clientes mataba por salir en él.
  6. Como ya había internet, enviábamos las noticias por email. Ahí llegó el SPAM a las redacciones: al tener tarifa plana, había agencias que enviaban la nota a 8 redactores. Los periodistas pasaron a recibir cientos de emails al día -que no podían leer- y así fuimos matando la nota de prensa como herramienta.
  7. Si salía un cliente en el periódico, informarles a ellos era todo un ritual: en un folio pegábamos el logo de la cabecera, el recorte de la noticia y la fecha. Y lo mandábamos al fax de la secretaria del director general (solía haber un fax por planta, y uno en dirección general).
  8. Nos contrató TelePizza. Su fundador, Leopoldo Fernández Pujals, negociaba su salida, y era su principal activo en imagen. Les aconsejamos diversificar la comunicación para dar visibilidad a seis o siete valiosos directivos e hicimos una estrategia para que la compañía no sufriera mucho en bolsa.
  9. El diseño era crucial, algo que cuidábamos en cualquier comunicación. Hoy todo es líquido, nunca algo se lee en el mismo diseño en que se escribió. Entonces cuidábamos logos, márgenes, líneas viudas, tipografía, tamaño de títulos…
  10. En 2001 fuimos la primera agencia de comunicación de España en tener una web para periodistas. Invertimos 150.000€ en los primeros tres desarrollos (en 4 años). Poco después, los CMS (Content Management System) convirtieron nuestra ventaja competitiva en papel mojado. Los sistemas de hoy permiten hacer una página mucho mejor sin gastar un solo euro en software ni en desarrolladores.
  11. Triunfaban los viajes de periodistas a conocer fábricas, como el que hicimos para la juguetera VTech con un grupo de periodistas a Hong Kong, el de Pirelli a Milán o el de Tino a Shanghai. Solíamos hacer visita de la factoría, entrevista a los ‘jefes’ y un par de días de ocio para agasajar a los medios e intimar hasta en lo personal. En un viaje jugamos un partido de rugby con una naranja a las 6 de la mañana en una habitación de hotel con dos de los periodistas más importantes (aún hoy lo son, claro, y nos llevaremos sus nombres a la tumba). Los viajes con periodistas eran deseados por ellos, pues además de hacer su trabajo podían tener un respiro de la redacción. Solo publicaban a la vuelta y no sufrían la presión de hoy, que tienen que producir 17 piezas para online y tuitear como pollo sin cabeza.
  12. Llegó la ‘papelitis’, enfermedad que sufrían los directivos. ¿Sus síntomas? Cuando conseguías una buena cobertura en la web de un gran diario, el directivo te decía con ansiedad: “Pero, ¿lo han dado en papel…?” Daba igual si la web ya tenía más lectores…
  13. La boda de Felipe y Leticia era un acontecimiento mundial. Cada detalle del ágape se contaba con pelos y señales. Viñas del Vero nos contrató y aprovechamos la oportunidad de que los hoy reyes eligieran su vino Clarión para la boda. Explotamos la noticia en cientos de apariciones en medios.
  14. Las ruedas de prensa eran frecuentes y suponían el examen ante cualquier cliente para ver a cuántos periodistas convocábamos. Con internet, se hicieron innecesarias salvo para noticias gordas. Nació la ‘rueditis’: los clientes seguían queriendo que los medios les rindieran pleitesía y nos obligaban a hacer ruedas. Así que llorábamos a nuestros amigos de medios con un “mándame alguien a hacer bulto”, pues el cliente nos medía por el número de periodistas que habían ido; casi más que por cómo lo publicasen después…
  15. Durante siete años gestionamos la comunicación de la exclusiva marca de equipos de música y televisiones Bang & Olufsen. Tenía 70 tiendas en los sitios más caros de España. Eran como joyerías: solo entraban cada día 2,3 personas de media en cada una. Después de la crisis, B&O tiene menos de 20 tiendas en nuestro país.
  16. El calendario Pirelli era un objeto de deseo. Cada año lo comunicábamos con mimo…
  17. Llegó lo audiovisual. Desde 2008 hicimos noticias en vídeo y las colocábamos en medios online y conseguíamos interesar a teles, que gracias a esos vídeos veían la noticia y nos enviaban a un equipo propio a hacer su propia pieza para su informativo.
  18. La compañía 11811, con su icónico personaje con peluca afro, empleaba a 400 personas en un ‘call center’ en el que te daban toda la información y teléfonos de servicios públicos, etc., en un tiempo en que nadie llevaba internet en el móvil. Hicimos el libro ‘Me pone con el cielo’ y lo sacamos en el Telediario y cientos de medios. Tiempo después internet arrasó con esta empresa y gestionamos su crisis de comunicación por el despido de la mayoría de sus empleados.
  19. Convencimos a la Universidad Autónoma de Madrid de que debía entrar en redes sociales. Les creamos y gestionamos página en Facebook, Twitter y Youtube, e hicimos crecer su comunidad: un año más tarde eran la universidad número uno en redes sociales.
  20. Catenon nos encargó su salida a Bolsa en 2011 (al MAB), pese a que jamás habíamos hecho una comunicación de salida a los mercados de valores. Según un informe de la propia Bolsa de Madrid, el espacio que ocupó Catenon en medios fue el mayor en una salida al MAB, con seis veces más repercusión que la salida de Zinkia (Pocoyo)
  21. Iberdrola nos propuso investigar las mejores prácticas de comunicación digital en grandes empresas del mundo. Con lo aprendido, les ayudamos a trazar su estrategia de comunicación online. También organizamos un viaje a un parque eólico con blogueros para estrechar relaciones con algunos de los mayores influyentes.

  1. Wilkinson nos pidió impactar a los tuiteros más influyentes. Tiramos de psicología inversa para diseñar una acción que les encantó. Y como una de cada tres maquinillas de hombre las compran mujeres, atacamos a las prescriptoras con otra locura llena de humor.
  2. En marzo ese año creamos para Bankia un blog de economía “para que lo entiendan nuestras madres”. Pese a que aún era regular el clima contra el banco, el lenguaje llano que usamos y el sentido del humor hicieron del blog un éxito.
  3. Atresmedia creó su movimiento Crea Cultura para defender los derechos de los autores y llevar el debate a favor de la propiedad intelectual a la sociedad. Desde entonces les hemos ayudado a hacer oír su voz con un blog, Twitter, Facebook, y una presencia constante en la escena pública y en todo tipo de eventos.
  4. Nos adentramos en el mundo de la gastronomía de la mano de una gran marca, Miele, con la que trazamos estrategias de relaciones con medios y de comunicación digital, con la participación de youtubers, cocineros e interioristas que hicieron de embajadores de la prestigiosa marca alemana.

En 2017, Goodwill es una agencia que navega entre el mar de la comunicación digital y el de la comunicación más tradicional, con el negocio repartido al 50% entre ambos mundos que se complementan y forman un todo coherente. Hoy hacemos comunicación institucional, relaciones con los medios, gestión de redes sociales, comunicación interna y contenidos de texto y de vídeo para todo tipo de blogs y medios sociales. Dentro de 25 años os contaremos otra vez qué tal nos ha ido. Estaréis aquí, ¿no?

Así reflejan algunos medios estos 25 años de Goodwill (pincha para leerlas en sus webs):

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

5 Comentarios

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    Antonio Prieto noviembre 22, 2017

    Estupenda entrada Pablo, un paseo muy ilustrativo por esos veinticinco años, que resulta ser también un estudio de la evolución de los medios. Sois un estupendo ejemplo de darwinismo laboral, o dicho en castizo: “camarón que no nada, se lo lleva la corriente” Muchas felicidades!

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    Patricia noviembre 22, 2017

    Hablar de 25 años juntos es mucho más que un aniversario, es un largo camino de subidas y bajadas, alegrias y decepciones, logros y sobre todo grandes momentos que han forjado unos grandes profesionales y que os llevarán a cumplir otros 25 más!
    De corazón, enhorabuena! Que sigan juntos por muchos años para alegria y de todos nosotros.

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    Santiago noviembre 22, 2017

    Enhorabuena monstruos! A por los próximos 25!. Me encantaría leer este fantástico resumen de los próximos 25 años para ver por dónde va a ir la sociedad de la comunicación…

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    Ana B. Martín Vázquez noviembre 22, 2017

    Muchísimas felicidades por esos 25 años y que sigáis cumpliendo muchos más. Reconozco casi todos esos hitos que comentáis, ese pasar del fax al correo, del papel a lo digital, la rueditis y otras afecciones severas. Para mí, fue un placer contar con vuestro trabajo y vuestra complicidad. Gracias a vosotros, en FUHEM, hicimos un cambio de imagen acertado y nos lanzamos a las redes sociales. Y ahí seguimos, navegando en el proceloso e incierto mar de la comunicación institucional, sabiendo que somos claves y no siempre nos comprenden. Por eso es un gusto leer y escuchar a los colegas: terapia de grupo y sabiduría que hace aprender. Un abrazo fuerte para todo el equipo.

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    Alexander noviembre 22, 2017

    Me ha gustado mucho el orden cronológico: muestra cómo vosotros intentábais adaptaros a los cambios mientras los clientes se aferraban a lo tradicional, haciendo vuestro trabajo un poco más engorroso. Buena selección 😉

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