Periodismo de altos vuelos sobre el agresor de Rajoy

Tiempo de lectura: 3 minutos

En tiempos en que el periodismo vuela alto y la web social lincha en directo, el chaval que ayer pegó un puñetazo brutal a Mariano Rajoy se ha arruinado la vida para siempre (o para mucho tiempo). Vaya por delante que su cobarde golpazo es repugnante y no tiene justificación ninguna. El presidente del Gobierno no se merece una agresión, sino una lección en las urnas.

Además de ser una acción deplorable e intolerable, el chaval conseguirá lo contrario de lo que buscaba: su puñetazo permite ver a Rajoy como víctima -lo que es, en este caso y sin matices- y hace que mucha más gente empatice con él. En términos de comunicación, lleva a olvidar todo lo malo que ha hecho como presidente y a recordar que es un ser humano y que además paga su responsabilidad política de forma injusta siendo agredido cobarde y vilmente. Traducido al castellano: el puñetazo da más votos a Rajoy (quede clarísimo que sin que él lo busque, por supuesto).

¿Por qué el agresor tiene su vida rota para muchos años? Porque si buscas su nombre en Google, aparece esto (he emborronado su nombre, claro):

Agresor-Rajoy-Pontevedra

Y eso que cuando escribo este post, solo han pasado cuatro horas de la agresión. ¿Qué ha pasado para que su nombre, aun siendo un menor, se difunda? Pues se mezcla el periodismo de altura de personajes como Alfonso Rojo, con lo mismo en el caso de Eduardo Inda pero añadiendo una circunstancia personal suya: el figura agresor, que es un radical forofo del fútbol y de izquierdas, con pinta de tener pocos caramelos en el tarro, amenazó de muerte a Eduardo Inda hace un año:

TuitAmenaza-Eduardo-Inda

Por eso, cuando buscas en Google el nombre del agresor, hay varios medios que se saltan a la torera dos normas de oro en el periodismo: no mencionar con su nombre completo a alguien que -supuestamente- ha cometido un delito, si no está condenado por ello. ¿Y la otra? La ley otorga aún mayor protección en el caso de que el supuesto delincuente sea menor de edad, como parece que es el caso.

Y entre esos medios, los que primero aparecen son OK Diario y Periodista Digital, dirigidos por Eduardo Inda y Alfonso Rojo, respectivamente. ¿Por qué se saltan todo estos dos prestigiosos artistas de la noticia? Ellos sabrán. Y tú, lector, seguro que también.

A partir de la estupidez violenta de un niñato de 17 años, se desata la sensatez de varios periodistas cuyo motor nunca fue servir a quien les paga sino buscar la verdad y la transparencia. Como muestra, la opinión moderada y prudente de un par de faros del periodismo:

No, la culpa de la agresión no la tiene la izquierda, ni la sociedad. Puede parecer una obviedad recordarlo, pero ni Podemos ni Izquierda Unida (el chaval alaba a ambas formaciones en su Twitter) tienen culpa alguna de que un menor violento sea su seguidor, como no tiene culpa Albert Rivera de que Leticia Sabater sea su fan.

La culpa de lo ocurrido a Rajoy solo la tiene quien le pega el puñetazo. Lo meten en el coche policial y sonríe con el pulgar hacia arriba. Pero él pagará su precio, que será mucho más alto que el de cualquier otro puñetazo. Le pasará como a aquel otro genio que jugó a dar patadas a chicas indefensas y lo subió a Youtube. Internet nos trajo el linchamiento globalizado en esta era de la lapidación por internet.

Lapidación 2.0. Por eso, ambos tendrán que cambiarse de país si alguna vez en su vida quieren encontrar una pareja o conseguir trabajo. Su pasado, por más que paguen su delito, los perseguirá de por vida.

Por supuesto, un trozo de esa persecución les vendrá por los hooligans que se dedican ya a publicar nombres y perfiles por todas las redes sociales. Penoso, pero esas personas, por más que tengan conductas despreciables, no tienen la obligación profesional y legal de cuidar lo que publican. No firmaron un contrato moral con quienes consumen su periodismo.

Desde ya, y eso sí que es para darse a la bebida, algunos periodistas y algunos medios hacen sangre con el nombre y apellido del menor, van a sacar su cara sin pixelar a toda pantalla y van a sobrevolar la noticia para llenarlo todo de sensacionalismo. Mañana se vestirán de dignos y se quejarán si pierden lectores o si algunos anunciantes no consideran sus medios como soportes publicitarios de calidad para anunciar su marca.

Actualización: había publicado ya el post pero alguien me avisó de la portada de ABC:

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

7 Comentarios

  1. Avatar
    kiko84 diciembre 17, 2015

    me parece bien que salga su nombre y apellidos, y su cara. que se avergüence de lo que ha hecho. así debería ser con todos los agresores y delincuentes. se protegen más a éstos que a las víctimas.
    Que conste que Rajoy no es santo de mi devoción y es detestable, pero el niñato ese no puede convertirse en héroe ni salir de rositas de esto.

    Responder
  2. Avatar
    Imanol Gomez diciembre 17, 2015

    Completamente de acuerdo. Es mas, las cucarachas radiofónicas ( Herrera Y Federico ) no han tardado en vincular la agresión a la gente de Podemos. Repugnante

    Responder
  3. Avatar
    Elena diciembre 17, 2015

    Lo pensé desde el minuto 1, tardaron poquísimo en juntar la agresividad verbal de Pedro Sanchez con el puñetazo a Rajoy. Como si el chaval hubiera visto el debate. Es increíble que se pida que no se saque rédito político de este asunto y quien más vaya a hacerlo sea… el partido del agredido. Tremendo.

    Responder
  4. Avatar
    Crisnasa diciembre 17, 2015

    No puedo estar más de acuerdo. Se saltan las normas y ética periodística a la torera.

    Responder
  5. Avatar
    david diciembre 17, 2015

    Si al final aplaudiereis con las orejas la agresion ….

    Responder
  6. Avatar
    Francisco Cambronero Martínez diciembre 17, 2015

    Hubo un tiempo en que un periodista de La Ser, la mañana del domingo que había elecciones, dijo aquello de “recordad que si votáis al PP, estáis votando al partido que mató a García Lorca.”
    Tampoco hace mucho cuando Zp le dijo en voz baja a Iñaki Gabilondo que necesitaba tensar la campaña electoral para ganar; que había que dramatizar.
    Hace aún menos cuando Pablo Iglesias se emocionaba viendo las imágenes de unos perroflautas agrediendo a un policía.
    Y estos son sólo unos ejemplos.
    Imagino que decir semejantes cosas en los medios y que aparezcan imbéciles diciendo que te odian porque tú justificas/representas el régimen del 36′, no tienen nada que ver, ¿verdad?
    En fin, cuando llevas años cosificando al adversario político es cuestión de tiempo que aparezcan tipos como el de ayer dispuestos a romper la baraja. Sólo es cuestión de tiempo.
    Otra cosa son los periodistas que intentan convencernos de que las ideas no tienen consecuencias.

    Responder
  7. Avatar
    Nacho diciembre 18, 2015

    Entiendo que la violencia no es justificable en una sociedad civilizada, pero no entiendo que sea tan difícil entender que en este país no sólo hay gente que lo está pasando muy mal, sino que también hay gente muy frustrada y muy cabreada. Recordemos aquel turismo zaragozano, cargado hasta los topes de fertilizante, indebidamente estacionado por su propietario en el “hall” de Génova 13 no mucho ha; o cierto pensionista preferentista que volcó su ira, junto a un par de garrafas de eurosúper, contra la sucursal bancaria donde, presuntamente, le engañaron, ganándose con ello, de forma automática, el calificativo de “enajenado mental” (entre otras lindezas).

    En mi caso, la empresa en la que trabajé durante 6 años intentó echar a toda la plantilla del turno de noche presentando dos ERE consecutivos, claramente especulativos y completamente fraudulentos, siendo ambos rechazados por el juzgado. Meses después se hizo público que el equipo de Rajoy tenía a punto su bendita para los empresarios, maldita para los trabajadores, reforma laboral y en consecuencia, un tercer ERE fue aceptado (esta vez sí) por el juzgado. Y lo dicho, todos al paro (unas 50 personas en total).

    El posterior juicio pareció más una campaña publicitaria de las rebajas de enero, con una jueza intentando negociar con la parte demandada una indemnización menos insultante para los demandantes (nos liquidaron a razón de 8 días/año) a cambio de no abonar los llamados salarios de tramitación… sin entrar en más detalles, algo totalmente surrealista en mi opinión. Y los demandados le dijeron a la jueza “no vamos a pagar ni un euro más” y a nosotros nos dieron por donde nunca brilla el sol. De la otra parte, pues lo que cabría esperar: esta empresa sigue haciendo de su capa un sayo en lo referente a cumplir las leyes y normativas en nuestro país porque es una multinacional… supongo. Y porque (según nuestro abogado) si el aparato judicial apretase las tuercas a empresas como ésta, tendríamos un par de millones de parados más cuando acabase el proceso, y éso sólo seria el principio, porque puestos a hacer cumplir la ley, raro sería la empresa que se salvase de semejante criba.

    Es decir, el sistema apesta desde un punto de vista político, social, jurídico, laboral, económico, moral, corporativo… es un nido de buitres y víboras, pero el ciudadano de a pie es el único verdaderamente obligado a cumplir, pagar sus impuestos, sus necesidades, sus gastos y sus vicios (con cargo a su propio bolsillo y no al bolsillo de todos los españoles), respetar las leyes (tanto si le parecen justas como si no), callar, ser obediente y respetuoso y no armar follón, es decir, ser “como Dios manda” en un estado oficialmente laico con un ministro de Interior miembro súper-numerario del Opus-Dei que afirma tener un ángel de la guarda aparcacoches de nombre Marcelino (“Spain is different y olé”), porque de lo contrario eres un antisistema, un reaccionario, un chavista, un pro-etarra, un bolivariano, un podemita o un TARADO.

    “Tarado” es uno de los términos que se han empleado para calificar a este menor que, como menor que es, no sólo es joven, impulsivo y temerario, sino que además ha salido un poco más rebelde, ingenuo y estúpido de lo que los chavales de mi edad, que hoy día empezamos a peinar canas, éramos hace casi un cuarto de siglo.

    Es decir, tengo muy claro que el sistema está diseñado para beneficiar a ciertas minorías, que aunque nos creamos libres, no lo somos en absoluto (ni siquiera la libertad más básica, la de expresión, puede ser ejercida “con total impunidad”, ni siquiera en el Congreso, ni siquiera con Inmunidad Parlamentaria) y que lo que estamos viviendo no sé qué es, pero no es una democracia porque el pueblo no es soberano, no todos tenemos voto, muy pocos tienen voz y son aún menos los que tienen autoridad para tomar decisiones.

    Quizá por ello entiendo a ese chaval exaltado, borracho de orgullo y fanfarronería y con una buena dosis de rabia y frustración corriendo por sus venas que incluso yo mismo siento en ocasiones, como cuando leo que cierto juez ha cerrado el caso Mato (ex-ministra de Sanidad) porque, aun cuando se ha constatado que tanto esta señora como su marido resultaron beneficiados de la trama Gurtel por un importe superior a los 420.000 euros, dicho importe no llega al límite fijado por la ley para que constituya delito fiscal… y seguidamente leo que en Valencia han condenado a no sé qué don nadie a 1 año de prisión por el robo de “10 euros en hortalizas” porque, según la sentencia, existía una “evidente intención de enriquecimiento inmediato”.

    Espero que al menos no tenga antecedentes y así no tenga que pisar la cárcel, irónica e incomprensiblemente lo mismo que le va a pasar a “la Caballé”, que por ADMITIR ante un juez (esta parte me encanta), sentada en el salón de su casa y por vídeo-conferencia (lol), un fraude al fisco de medio millón de euros, tras devolverlo y pagar otro 50% más en concepto de sanción administrativa, ha sido condenada a la R.I.D.Í.C.U.L.A pena de 6 meses de prisión que, obviamente, no va a cumplir. Me pregunto si el citado “don nadie” devuelve 15 euros en hortalizas al comerciante víctima del robo, le rebajarían igualmente la condena hasta el punto de poder irse a su casa a reflexionar sobre sus reprobables actos… si es que tiene una casa siquiera.

    Y así “hasta el infinito y más allá”, pero no tenemos tanto tiempo y ya os he aburrido bastante (si es que todavía sigue leyendo alguien esta sesión de “self-psycho-therapy”). Pero en cualquier caso y a pesar de todo lo que he expresado aquí, no olvidemos: Rajoy es de los “buenos” y a su agresor quizá habría que aplicarle la ley antiterrorista, o condenarle a la paradójica (a la par que risible) pena permanente revisable, o tal vez sea mejor fusilarle, como “en los buenos tiempos”, por ir contra el Régimen y esas cosas. ¿Qué os parece? Seguro estoy que a más de uno de los que mencionas en tu artículo, amigo Pablo, si leen estas líneas, se les escapará algún gesto de aprobación, pero entiendo que la violencia no es justificable en una sociedad civilizada.

    Fdo: un currante español parado de larga duración. #ContandoLasHoras

    Responder

responder

Tu correo electrónico no será visible. Los campos requeridos están marcados*

Uso de cookies

Me obligan a molestarte con la obviedad de que este sitio usa cookies. + info, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies