#ApagonSalvame y #BoicotAnunciantesSalvame: mucho pío y pocas nueces

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Con la de cosas importantes que pasan, me parece patético hablaros de algo como Sálvame, pero hay temas del blog que buscas y otros, que te buscan a ti. El programa de Telecinco lleva toda esta semana copando varios de los temas más comentados de Twitter en España (los famosos trending topic). Y no, no se debe a que sus tertulianos hayan descubierto la vacuna contra el cáncer ni a que su presentador se haya envenenado al morderse la lengua.

Son trending topic porque sus fans y detractores (que deben de ser masocas, porque se ve que ven el programa) se han echado a las barricadas; bueno, a las tabletadas y iphonadas, más bien, para protestar con dolor extremo por una estupidez: Belén Esteban, en un huequito entre libro y libro, insinuó en la casa de Gran Hermano VIP que otra tertuliana de Sálvame se mete de eso blanco que te arregla la nariz. Los de Telecinco decidieron quitar ese vídeo de su web y la gente encolerizó.

Luego la directora de Sálvame leyó un comunicado en el programa apoyando a Belén “porque es una de las nuestras” (y a mí que la frase me recuerda a algo…). La defensa de la Esteban enfureció aún más a los seguidores. Así que durante toda esta semana se han dedicado a tuitear cosas negativas de Sálvame y a criticar a sus anunciantes, intentando promover un apagón y el boicot de esas marcas, con las etiquetas (hashtags) #ApagonSalvame y #BoicotAnunciantesSalvame.

Lo curioso es que han conseguido cada día que esas dos etiquetas estuviesen entre los dos o tres temas más comentados de Twitter en nuestro país, por encima de las oficiales del programa, que también se ha movilizado para intentar tocar más las narices a sus propios espectadores (con las etiquetas de recochineo #TarariQueTeVIP y #VipVipHurra, además de la cansina que llevan meses usando, #YoVeoSalvame). Este es el resultado de la pelea tuitera, según el informe que han publicado los expertos en análisis de Pirendo (haz clic en la imagen para ir a verlo, que tiene muchos otros datos y es interactivo):

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¿Qué dicen los datos? Que ha habido muchos más tuits contra el programa que a favor. Los picos corresponden a las horas de emisión (las tardes). En total son unos 24.000 usuarios emitiendo tuits sobre esas cinco etiquetas. El 95%, en contra del programa. Sin embargo, este es el resultado en impresiones (nº de veces que se han visto los mensajes):

Captura de pantalla 2015-02-19 a las 23.45.40

Si sumas los dos de la izquierda, reúnen menos repercusión que los tres de la derecha (las etiquetas a favor del programa). ¿Por qué? Pues porque aunque eran cuatro los que tuiteaban a favor de Sálvame (los tertulianos y las cuentas oficiales), sus perfiles de Twitter tienen cientos de miles de seguidores (igual que hay dos millones de personas que ven el programa, hay cientos de miles que siguen a sus tertulianos y presentadores en Twitter).

Captura de pantalla 2015-02-20 a las 0.51.16

Así que los protestones han hecho ruido -muchísimo, para ser fieles a la verdad-, y muy negativo, implicando a las marcas anunciantes (ejemplo, sobre estas líneas); pero son miles de personas con apenas influencia individualmente (cuentas con pocos seguidores). Y puestos a contraponerlos, son 24.000 frente a unos 2 millones de espectadores del programa. Hasta ahí, la explicación técnica. Tienes mil datos más aquí, si te interesa el gran informe de Pirendo.

¿Por qué lo ocurrido no tiene nada que ver con el Caso La Noria? Dado que fui quien inició aquel movimiento cívico por un mejor periodismo y una televisión libre de criminales, contesto a quienes me han ido preguntando estos días por redes sociales. Lo de La Noria fue monstruoso: el programa contrató y pagó 10.000 euros a la madre de El Cuco, que ya estaba condenado en sentencia firme por cometer un crimen brutal. El Cuco había escondido un cadáver (el de Marta del Castillo). El cuerpo jamás apareció -ojalá lo haga- y eso es una tortura que aún hoy sufren sus familiares.

Tanto sentido tenía la protesta que hicimos entonces miles de personas, que las marcas se retiraron de forma muy responsable cuando se lo pedimos. Y tanta razón teníamos, que gracias a nuestra acción, un juez obligó a la cadena a que ingresara al juzgado ese dinero pagado a la madre del criminal (la mujer, responsable legal de su bestia parda hijo, que entonces era menor, debía 414.000 euros, que hoy son 404.000 gracias a que conseguimos que el programa devolviera lo que iban a pagarle a ella). Grave fue también cuando la cadena, un año después, intentó llevarme a mí por delante con una querella que me pudo haber arruinado la vida. Pero esa es otra historia…que acabó bien.

En resumen, lo de La Noria era un caso muy extremo, gravísimo. Tras aquello ha habido muchos otros episodios -como el de esta semana- en los que se recurrió a la presión sobre los anunciantes como si eso fuera una fórmula mágica (Cuando la concursante de Gran Hermano Argi hizo una broma sobre ETA, cuando en Campamento de Verano vejaron a una participante…). No era la fórmula lo que funcionó, sino la brutalidad de aquellos hechos monstruosos.

Nada de lo que pasó después es comparable, aunque se haya intentado hacer que lo pareciera en varias ocasiones. Lo nuestro no era una movilización por contenido, que nadie se olvide: era porque pisaron a las víctimas y cometieron encima la bajeza de premiar con dinero a los verdugos.

¿Por qué no va a tener ningún impacto este nuevo movimiento de protesta? Pues porque, con todos mis respetos a los dolidos y sufridos espectadores de Sálvame, hay un abismo entre los hechos de octubre de 2011 y los de hoy. Y por otra razón: las marcas que se anuncian están hartas de que, desde La Noria, cada dos por tres la gente las critique en redes sociales a la mínima que haya algún contenido polémico en los medios en que se anuncian. La herramienta de la protesta contra las marcas funcionó una vez. No lo volverá a hacer salvo que los hechos fueran igual de graves o más.

¿Tiene sentido la postura de la cadena de no contemporizar sino buscar el enfrentamiento? Ellos verán cómo tratan a sus espectadores. No se caracterizan por ser muy amorosos, y llevan muchos años viendo que la polémica es el barro en el que nadan a gusto. De hecho, para disgusto de los que protestan estos días, la audiencia del programa se ha mantenido intacta; e incluso, algún día ha subido, gracias seguramente a la propia polémica, igual que pasó cuando La Noria tuvo más audiencia el sábado siguiente al del inicio de nuestra protesta.

Aun así, no creo que el soporte publicitario que es Sálvame gane nada por llenarse una vez más de mierda. Más bien, lo contrario: Hay marcas que no se anuncian ahí y otras que lo hacen porque no tienen más remedio que pelear por cada espectador de televisión en un duopolio con solo dos empresas (Mediaset y Atresmedia). Pero es obvio que los anunciantes pagan mejor y más a gusto por verse junto a estrellas de Hollywood o en entornos seguros como El Hormiguero, que por salir entre los gritos de esa fauna de sálvese quien pueda…

En fin…si has leído hasta aquí, lo dicho: ¡circulen, que aquí no hay nada que ver!

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Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

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