Carteles electorales del 26J: tres que suman y uno que no

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hace unos días empezó la tediosa campaña electoral, por si no lo sabías ;). Y se me había pasado analizar unos elementos de comunicación que antes eran clave y hoy son un vestigio de un pasado analógico: los carteles electorales de los partidos.

Partido Popular

CartelelectoralPP

El PP ha hecho de la necesidad, virtud, como en su vídeo de los gatos. ¿Que su candidato es rechazado incluso por la mayoría de los votantes de su propio partido? No pasa nada: pues no lo sacamos para que no genere rechazo. Es un buen cartel, muy cinematográfico y lleno de paz, con esa pareja que disfruta a lo lejos en la tranquila escena del campo. Colores azules y blancos, verde, naturaleza y tranquilidad para evocar la estabilidad a la que apela este partido. Y en grande, “A FAVOR”. ¿Quién no querría estar a favor? Y encima, a favor de los españoles. Es como para firmar sin mirar la letra pequeña.

Unidos Podemos

CartelElectoralPodemos

Otro cartel que recuerda muchísimo más a un estreno de una película que a un partido político. Es un collage en tonos pastel que me parece una verdadera obra de arte. Las sonrisas de las caras de los miembros de la coalición y el mensaje mensaje se alían en un cartel que hace lo mismo que el del PP: conjura el miedo o el rechazo que pueda sentir el votante a través de colores pastel, buen rollo y caras de felicidad. Es ilusionante.

Ciudadanos

CartelCiudadanos

El cartel de Ciudadanos es más tradicional en su concepto: foto del candidato sonriente. Eso sí: introduce una mano que abraza Albert Rivera como símbolo de acuerdo y de cercanía con los españoles, y un elemento clave: público detrás. Pero no cualquiera, sino gente difuminada entre la que sobresalen dos mujeres de mediana edad, un guiño clarísimo para apelar a los votantes mayores del PP (o del PSOE). Es un acierto porque es el perfil que menos abunda en el votante medio de C’s, más cercano a la franja de 30-40 años, y es el votante que más podría decantar la balanza en favor de el partido naranja. La foto de Albert Rivera es impecable: sonrisa franca y ojos muy nítidos, una imagen limpísima.

PSOE

CartelElectoralPSOE

El del PSOE es el cartel más básico y más previsible de los cuatro, con una estética tan desnuda -mensaje, logo y primer plano del candidato- que recuerda a aquel primer cartel de Felipe González de 1982. Mira Pedro Sánchez a lo lejos con alegría, con la camisa blanca y la limpieza de una imagen sin horizonte. Me parece el más simple y menos trabajado de todos los carteles, pues además hace descansar demasiado el peso en el líder, que es el talón de aquiles más importante del PSOE, como le pasa al PP.

El cartel del PP consigue no restar apoyo, es probable que actúe como bálsamo protector ante los votantes tradicionales que estén dudando si volver a apoyar a los populares. El de Podemos ilusiona y seguramente también frena a quienes sienten rechazo ante Pablo Iglesias, gracias a esa composición coral y relajada. El de Ciudadanos es muy alegre y contiene el ingrediente mágico de ese partido: su líder, el carismático Rivera. Y el del PSOE quizá desperdicia la oportunidad de encontrarse con los votantes más dudosos que hoy estén pensando irse a UP o Cs.

Y como reflexión final, no deja de tener un toque anacrónico eso de la pegada de carteles con cola en las paredes de las ciudades. Ciudadanos lo olió y en Madrid hizo una presentación iluminando el suyo. El resto -y Cs en muchas provincias- siguieron el ritual clásico y fuera de la realidad, en un mundo en el que cada vez hay más soportes digitales y menos vallas en la calle. ¿Qué opinas tú de los carteles de los cuatro partidos?

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

1 Comentario

  1. Avatar
    GREGORIO RIVAS Junio 19, 2016

    El cartel electoral parece haber quedado como instrumento de arranque de campaña, perdiendo el valor de ”grito en la pared” que tuvo en sus orígenes, sobre todo si analizamos realización y contenido de los actuales.

    Es cierto que su valor tiende a diluirse con la evolución del panorama de medios, pero sigue conservando ese papel de síntesis de compromiso fácil de recordar si consigue el contacto deseado. No es el caso: ese conjunto de miradas perdidas ante las elecciones próximas, que connotan más el sueño en lo utópico que denotan el porqué de la motivación (salvo las imágenes de Carolina Bescansa o Mónica Oltra que en la pieza de Podemos parecen intentar equilibrar puntos de fuga), no recurren al mensaje textual como sumatorio sino como anclaje. Un anclaje de contenido que nuevamente se acerca más a lo utópico que a una realidad deseada.

    El único cartel que rompe moldes es el del PP, pero en contra del propio anunciante: está claro que lo hace para minimizar riesgos ante la imagen percibida de su líder, su “device”, recurriendo a la vaguedad como expresión.

    La creatividad no invasiva se diluye hoy en comunicación de marketing con mensajes que optan más por llenar huecos que por conseguir impresiones finales. Y en la de marketing político, ídem-de-ídem.

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