Cómo convertir la torpeza en inesperado marketing viral

Tiempo de lectura: 3 minutos

¿Nunca os ha pasado eso de que cuando estás escribiendo un email y pulsas un botón, te das cuenta demasiado tarde de que el botón que pulsaste era el de enviar a todos? Es lo que técnicamente se conoce con el nombre científico de yomecagoentolosmuertosdemiabuelacuandoerasoltera.

Lo que ya es más extraño es que, una vez que metes la pata, el desastre tenga el efecto contrario al que en principio esperabas. Es decir, que gracias a ese fallo, termines alegrándole la vida a la gente y, por pura suerte, provoques un aluvión de respuestas divertidas que encima mitigan tu sensación de culpa…

En Goodwill tenemos un sistema de gestión por internet potentísimo, y que nos facilita mucho la vida a los que trabajamos dentro, porque automatiza tareas que en cualquier otra agencia de comunicación llevan horas. Sin embargo, el hecho de que nuestra aplicación de gestión sea genial, no evita que las personas seamos torpes al manejarla. En este caso concreto, nos referimos a mí, que a veces soy torpe como una vaca.

Lo ocurrido es lo siguiente: hace algunas semanas se incorporó una persona nueva a nuestro equipo. Yo, que soy listo como los ratones coloraos, le estaba explicando a Urko -que es este fichaje reciente que vino de Edelman– cómo se maneja nuestra aplicación. Sí, sí, de Edelman, una de las agencias de comunicación más importantes del mundo. “¿Y de esa empresa tan importante se le ocurre irse a Goodwill?” Sí, sí, eso mísmo pienso yo…Pero bueno, hay gente pató.

De pronto, en un momento de ofuscación, y tras teclear un sinfín de caracteres sin ton ni son para fingir un supuesto email, pulsé el botón equivocado, y encima se me ocurrió usar como asunto un ejemplo real que mencionaba a un cliente nuestro. Bien, pues el efecto fue que, de golpe y porrazo, envié el siguiente mensaje a 500 periodistas de nuestra base de datos:

Asunto: Gameloft estará en el Mobile World Congress
Estimado/a amigo/a: Gameloft estará lpwkdp sadpkas dpaks dpask dpasd.

Un saludo, Urko Xxxxxxx

Goodwill Comunicación

Como podréis figuraros, al darnos Urko y yo cuenta de mi error, que encima cometí poniéndole a él como remitente, reunimos rápido en mi sitio al ‘comité de crisis’. Y yo dije: “esto sólo se arregla con un poco de humildad y usando el humor”. Y decidimos mandar este otro email a los mismos periodistas que habían recibido el primero:

Asunto: Perdona el email anterior
Estimado/a amigo/a:

Por un error del sistema, estábamos haciendo unas pruebas y te hemos hecho llegar un email que no pretendíamos mandarte y que tiene un texto escrito en un idioma alienígena.
Mil perdones por las molestias. Cortaremos una mano al técnico informático responsable y puede que también la pierna derecha.

Saludos, Urko Xxxxxx

Cruzamos todos los dedos pensando…”ojalá no se enfurruñen mucho con nosotros…”. ¿Sabéis qué pasó? Obviamente, mucha gente ni nos respondió porque, entre otras cosas, los periodistas de los medios reciben miles de emails de agencias tocanarices como la nuestra; pero nada menos que 140 periodistas nos contestaron con respuestas tan ingeniosas y tan cachondas como estas que podéis leer aquí: contestacionesdeperiodistas.

Ese fue el efecto inesperado que nos dio a todos una mañana de viernes divertidísima con semejante goteo de emails tan llenos de buen rollo. El otro efecto inesperado, más si cabe, fue que alguno de los receptores se lo pasó al departamento de tecnología y sistemas del diario gratuito 20 Minutos y, al verlo, les pareció perfecto para escribir esta entrada en este blog del diario. Lo curioso es que, como a ese blog se conectan muchos profesionales de sistemas (ingenieros, desarrolladores, etc.), los comentarios que hicieron fueron cambiando por completo el sentido del email original. Y entre unos y otros, nos culparon a los analfabetos informáticos -me merezco una celda con vistas-, de ser los causantes de todos los males de los profesionales de su sector…y hasta de la muerte de Manolete.

Los responsables de sistemas y tecnología de 20 Minutos tuvieron el detalle de no dar ni un solo dato que nos identificase, cosa que agradecimos. Lo que pasa es que tras muchas noches en blanco, y asustado por la creciente presión social, he decidido hacer público que ni fue un error del sistema ni nada, que el único que cometió un error aquella mañana fui yo. La conclusión es que los periodistas afectados, o al menos una parte, acabaron pensando “estos de Goodwill son torpes pero salaos”. Mejor hubiera sido no meter la pata como lo hice, pero creo que la suerte y el buen humor de la gente convirtieron mi torpeza en inesperado marketing viral que nos alegró a todos.

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

6 Comentarios

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    Pilinguiña mayo 11, 2008

    Si es que la gente es estupenda

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    sinchi mayo 11, 2008

    EL HUMOR ES LA MADRE DE LA VIRALIDAD! SEGUIDO DE LA PORNOGRAFIA

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    Cristina mayo 20, 2008

    bueniiiiisimo
    Podría pasar eso en todos lados, a ver si mi torpeza se convierte tambien!!!!
    qwuqiunmxncmx kjdskjsakdjskal kjskfjs
    besos

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    José María Sánchez mayo 23, 2008

    Pablo, vuestro arreglo es bueno, habida cuenta de la respuesta. También hay que tener en cuenta el público receptor del mensaje.

    En los últimos tiempos he visto errores peores: me han llegado correos en que se incluía a todos los destinatarios en copia mostrada.

    El humor es una manera simpática y tolerante de aceptar nuestros fallos humanos. Al reírse o sonreír con vuestro mail, los que lo han leído os han “perdonado”. Decía Nietzsche que el “superhombre” sabrá reír.

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    Melisa mayo 28, 2008

    Todos cometemos errores. Y de ellos se aprente.

    De Bill Gates se cuenta que a directivo que cometió un error costosísimo le dijo: “no te voy a despedir porque la lección nos ha costado tropocientos millones de dólares, y no es como para que la aproveche otro”.

    ¿Qué es lo que podéis aprender? Que el sentido del humor lo cura todo y que ¿a quien se le ocurre echar la culpa al informático, amenazando con mutilarle incluso… ? 🙂

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