Comunicación política: un buen sofrito no enmascara una comida pocha

Los viejos partidos se lanzan a poner como portavoces a líderes jóvenes y atractivos. Siguen sin entender que no va de quién sino de qué: hoy solo triunfa el contenido auténtico y transparente.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Antes de ayer me reía al ver este tuit del Partido Popular de Madrid:

Hay que ser muy genio, como les dije, para tuitear eso desde el PP sin que te dé la risa. En lo que sí tienen razón es en que Rajoy da la cara a través de la pantalla (de plasma). Lo de dar ruedas de prensa con preguntas, ya tal

Nos ha fallado la comunicación“, decía el Presidente. Y manos a la obra, se lanzó a remodelar la cúpula del PP para incorporar -bien hecho- a gente joven que no tiene vínculo con la corrupción. Es el caso de Pablo Casado, un tipo agradable y listo al que lanzan como si fuera el antídoto de Albert Rivera, al que ellos perciben como su peor enemigo.

Pablo Casado es un buen portavoz, lo cual es ya noticia en un partido en el que casi todos sus pesos pesados generan rechazo. Casado da buen rollo pero tiene el mismo problema que Pedro Sánchez: ofrece los platos de una cocina desde la que se intoxicó a muchos clientes en los últimos años.

Por eso acierta Rajoy en que más comunicación es lo que necesitan. Hace bien en nombrar a comunicadores que no están quemados, como Pablo Casado o Andrea Levy. La pega es que un buen envoltorio no les lleva de vuelta la ilusión de la gente: el papel tiene que tener dentro caramelos que la gente quiera comer.

Tampoco les salvará contratar a gente que haga memes ni intentar dominar las redes sociales, como si fueran un tigre. Aquello de que el medio es el mensaje, que decía McLuhan, hoy ya no vale: las redes sociales son tuberías por las que circulan contenidos. Si estos no son compartidos por la gente, da igual lo que inviertas ni a quién contrates, que un mal contenido no se vende.

Algo similar le pasa al PSOE con Pedro Sánchez: su sola juventud no basta como motor de ilusión. Los partidos viejos son rehenes de su falta de servicio al ciudadano. No pueden generar una ola cuando llevan años gobernando para otros.

El partido no va hoy de ser más o menos joven sino de que tu contenido sea auténtico y tu organización, transparente.

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¿Cómo van a hablar de transparencia los partidos que no la han desarrollado en su seno ni en las instituciones que gobiernan? La sociedad les ha sobrepasado incluso en las labores en las que nos representaban. Hay mucha gente con talento haciendo cosas que deberían hacer los políticos y no los ciudadanos. Son personas que, sin tener la obligación, hacen más por la transparencia que quienes tienen esa tarea como trabajo. Como muestra, dos botones.

Un par de ejemplos de transparencia hecha por ciudadanos: hace dos años, un grupo de personas decidió que ya era hora de que podamos seguir al detalle el trabajo de nuestros máximos representantes. Propusieron públicamente su proyecto y 234 ciudadanos lo cofinanciamos. ¿El resultado? Construyeron con mucho esfuerzo Qué hacen los diputados, una gran herramienta web en la que hoy ya puedes ver todo el trabajo parlamentario de los 350 diputados del Congreso (las preguntas que hacen, los proyectos de ley que impulsan, lo que vota cada uno…).

Eso es llevar transparencia a la vida política. Y es absurdo que sea una iniciativa de seis chalaos con ganas de hacer activismo y 234 mataos que les damos difusión y 28 euros por cabeza (de media). Para colmo, la información que recogen no está fácil de localizar: el Congreso ni siquiera publica esos datos en formato abierto (salvo las votaciones). Todo lo demás que hay en esa web –entra, usa el buscador y alucina con el nivel de detalle del trabajo de cada parlamentario- es fruto del tiempo libre que le dedican las cinco o seis personas que -por vocación ciudadana- nos hacen a todos un gran servicio público. Eso es activismo.

¿Cómo se llena la página de contenido? Este equipo y más voluntarios rastrean lo publicado en medios y redes sociales sobre cualquier diputado e incorporan cualquier hecho relevante al perfil profesional de cada uno. Al Congreso, en su conjunto, se le debería caer la cara de vergüenza de no ser ellos quienes promuevan y alimenten una herramienta así.

La web tiene incluso rankings de los diputados con más y menos iniciativas parlamentarias. Aunque ¡ojo!, que no es mal diputado quien no tiene nada de actividad, pues algunos hacen otras tareas (por ejemplo, los Ministros apenas tienen actividad parlamentaria). Pero es muy bueno poder ver qué diputados se ausentan de votaciones que coinciden casualmente con un día de puente, quiénes jamás han hecho una pregunta en el hemiciclo, quiénes no han tenido ninguna actividad en cuatro años…

Como muestra, otro botón: se llenan la boca los partidos políticos con lo de las primarias -bueno, menos el partido en el que los designios son digitales-. ¿Algún partido ha creado una buena herramienta tecnológica que permita elegir de forma transparente candidatos en listas abiertas? No, claro. El invento, de nuevo, es obra de otro grupo de gente rara que crean un proyecto que cofinanciamos 414 tontolabas, porque queremos una España más transparente y democrática. Este se llama ListAbierta.org y aún está en fase de desarrollo pero, como Qué hacen los diputados, será una herramienta gratuita y de código abierto para que la disfrutemos todos:

En resumen, el problema de los partidos antiguos es que quieren arreglar con maquillaje lo que solo se podría corregir con un completo renacimiento desde los principios. Creen que a muchos nos ilusiona Ciudadanos o a otros les ilusiona Podemos porque sus líderes son jóvenes y atractivos. No, la clave no está en el quién sino en el qué: contenido transparente y auténtico, como ya pedíamos en 2011. En cuatro años no aprendieron nada.

Seguiremos analizando el partido de la comunicación política durante este apasionante año, pero me atrevo a pronosticar que PP y PSOE no dejarán de caer de aquí a las Elecciones Generales. Bueno, lo harán en la realidad, aunque procurarán tapárnosla con encuestas hechas con mucho ajito y mucha cebolla. Su desgracia es que por bueno que sea un sofrito, no enmascara una comida pocha.

Foto: Yohan Aberkane

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

3 Comentarios

  1. Noticias de la agencia de comunicación | Silvia Albert in company julio 08, 2015

    […] Comunicación política: un buen sofrito no enmascara una comida pocha […]

  2. Avatar
    Miguel julio 09, 2015

    Hola !

    Gracias por la mención del listabierta.org en su artículo, comentarte que la herramienta ya está disponible y se ha usado !

    Por ejemplo aquí http://municipales2015.listabierta.org/ donde más de 20 candidaturas ciudadanas han utilizado la herramienta opensource para hacer sus listas “verdaderamente abiertas”

    Un saludo y gracias, Miguel

    Responder
    • Avatar
      Pablo Herreros julio 09, 2015

      Qué bueno, Miguel! Ya lo veo. Me alegro mucho de que ya esté en el aire. Larga vida a Listabierta.org y a las listas abiertas ;). UN saludo!

      Responder

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