Cuando la palabra ‘regalar’ pierde su significado

Tiempo de lectura: 3 minutos

Regalar, según el diccionario de la Real Academia Española: dar a alguien, sin recibir nada a cambio, algo en muestra de afecto o consideración o por otro motivo.

Cuando este pasado domingo compré los periódicos, eché un ojo a las portadas y me sorprendió ver que, para El Mundo, el segundo espacio más importante de su primera era una noticia que decía así, a dos columnas: “El Mundo y elmundo.es celebran su liderazgo regalando un ordenador a sus lectores”.

Ordenador que 'regala' El MundoSólo leer el titular ya me sentó mal. Sin saber siquiera de qué se trataba, me parecía tal atropello a los lectores que decidí sumergirme en la que, supuestamente, era la segunda noticia más importante del día para el diario madrileño. Me empapé de la supuesta ‘información’ de portada y de su continuación en interior, del ‘editorial’ que se le dedicaba en la página 5, y me sentí tan ofendido, que aún me quedaron ganas de leerme por completo la página entera que El Mundo publicaba explicando su ‘regalo’.

Por resumíroslo mucho, os diré que te regalan un portátil si compras el periódico 30 días determinados, y si además -cosa obligatoria- contratas para dicho portátil durante 24 meses una conexión a internet 3.5G, cuyo precio es de 32€ por mes. En resumen, son 30€ de periódicos + 768€ de la conexión móvil = 798€. Vamos, lo que se dice un ‘regalo’.

“¿Y eso te escandaliza?”, dirá alguno… Pues no, pero me sienta fatal que los periódicos serios -El País y El Mundo incluidos- hace tiempo que hayan decidido meterse por donde no nadie les pide que vayan. Es decir, me ofende profundamente que me tengan tan poco respeto como lector y que, jugando con mi buena fe cuando me acerco a ver la que se supone que es una gran noticia de portada, me cuelen un anuncio publicitario suciamente diseñado para parecer información. Soy yo quien decide dejarse tentar por la publicidad -cosa que a veces hago con gusto-, y espero de un diario de tirada nacional que me respete haciéndome ver qué trozos del mismo son publicidad y cuáles son información.

Por supuesto, lo más grave es que encima la palabra ‘regalo’ está absolutamente ‘prostituida’ por parte de este periódico en este caso concreto. Me parece, sencillamente, una ofensa a la inteligencia de los lectores. Y si a mí me queda lucidez para advertir de semejante uso de su capacidad de buscar tu atención, me duele precisamente por aquellas personas que -ingenuamente- arropan mentalmente esta torticera oferta con la credibilidad que otorgan a ‘su’ diario.

Hoy me fijo en El Mundo como mañana me fijaré en El País o en Abc, que no se libran de cometer idénticos atropellos a sus lectores en su camino sin límite de inventar nuevas promociones y formas de hacerlas llegar al público. Como sigan así los periódicos en su lucha por lograr fidelidad, van a acabar con su valor más sagrado: la credibilidad, base fundamental de su negocio. Porque, que una marca de coches o de pizzas no diga la verdad, nos molesta a sus consumidores. Pero que lo haga un diario, cuyo negocio está precisamente basado en proporcionar información veraz, eso supone una doble traición: a sus consumidores y a sí mismos.

Y entretanto, ¿qué haremos los demás, los que al sustantivo ‘regalo’ y al verbo ‘regalar’ les damos el significado que hasta ahora tenían? Pues yo creo que, a este paso, cuando queramos decir que regalamos algo, encontraremos al que nos escucha cada vez más escéptico. Y nos veremos obligados a inventar nuevas palabras: ‘regalodeverdad’, ‘estosíquenotecuestauneuro’, ‘nopagasnadená’, etc. Se admiten ideas…

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

4 Comentarios

  1. Avatar
    N. Junio 10, 2008

    Completamente de acuerdo. No entiendo cómo un diario como El Mundo utiliza su portada para camuflar publicidad propia. Va contra todos los principios del periodismo.
    No hablemos ya del engaño que supone la palabra regalar. En cualquier caso, lo que me parece más alarmante es que tengas que contratar la conexión a internet para hacerte con el ordenador.
    El más “regalador” es La Razón, que es como el BBVA de los periódicos. Claro que no se le puede meter en el saco de la llamada “prensa de prestigio” porque más que un periódico parece un panfletillo revolucionario…

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  2. Avatar
    rebeca Junio 21, 2008

    Siceramente no entiendo que un periodico tenga que “regalar” nada,pero lo cierto es que todos se estan montando en ese carro,y que muchos lectores caen en la trampa.Tengo muchos conocidos que cayeron en la trampa del “regalo” en un periodico con un telefono movil y ahora estan atados dos años a una compañia telefonica que no es la que tenian.

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  3. […] se despida a 1.500? Me río de una supuesta ética que, cuando al editor conviene, les permite endilgarnos en portada temas que bajo ningún prisma periodístico merecerían ni una línea en una …. Los medios deslizan el foco a veces pensando en el interés de su audiencia y otras, cuando les […]

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