¿Deben emitir las televisiones vídeos de locuras al volante?

Tiempo de lectura: 3 minutos

El periodista Agustín Galdón me cita en un reportaje que publica esta semana en Motorpasión sobre un debate periodístico interesantísimo: ¿Es bueno que se emitan animaladas contra el tráfico por la tele?

Hace tiempo que las televisiones retorcieron sus informativos hacia el espectáculo, en el afán por competir por la audiencia entre ellas, pero no solo. Más importante incluso es la carrera por conseguir que sus piezas audiovisuales barran en clics cuando las publican en sus webs. Diarios, radios, canales de TV y medios digitales son, en la Red, máquinas de clickbait, sitios donde prima más enganchar al espectador por las solapas que ser rigurosos en lo periodístico.

Por eso, el debate que me planteaba Agustín me parece crucial hoy en día. Merece la pena que leas el reportaje, en el que opinan también Jesús Monclús, director del Área de Seguridad Vial de la Fundación Mapfre, y Jeanne Picard, fundadora de la Asociación Stop Accidentes. Pincha en el titular para leerlo en Motorpasión:

Os dejo aquí las preguntas y respuestas completas que le di a Agustín. Aunque, para ser sincero, tengo más preguntas que respuestas porque el tema es tan sensible, que toda precaución me parece poca.

  1. ¿Qué objetivos piensas que buscan las televisiones emitiendo este tipo de vídeos, como este, por ejemplo? Es obvio que las televisiones tienen en este tipo de vídeos un puntazo de audiencia. La clave está en que al emitirlo en un informativo acompañen la ‘burrada’ de un mensaje que confirme que al autor le ha tocado pagar penalmente por su conducta irresponsable. Si se emite solo la imagen de “miren qué loco este conductor”, es un error claro por parte del medio. Y si eso lo hace un digital, parece claro que lo que se busca es que se consuman muchos ‘pre-rolls’ más que informar ;).
  2. ¿De que forma se debería tratar la noticia? Se echa de menos que, ante este tipo de noticia, no se contraponga más a menudo la conducta errónea con las consecuencias reales que esa o conductas similares tienen o tuvieron en casos concretos. Es difícil tener testimonios de víctimas o familiares, que no querrán muchas veces rememorar, pero otras sí. Y siempre se puede recordar -sin citar datos personales- cosas como que “otro conductor con la misma tasa de droga provocó la muerte de una mujer de 36 años en Huesca esta misma semana…”. En un mundo en el que la televisión camina paralela a los medios digitales -y se vuelve uno más de los digitales cuando sus contenidos pasan a la web- es difícil pensar que una cadena tenga unas imágenes de alguien haciendo el loco con un coche y no las emita. Al menos, deberían ser contrapuestas por esos testimonios de afectados o de expertos que expliquen las consecuencias legales y de víctimas que provocan actitudes tan incívicas.
  3. ¿Qué grupos pueden ser más vulnerables a estos mensajes? Claramente, los adolescentes y jóvenes son los mejores candidatos a imitar o idolatrar conductas que solo deberían merecer desprecio. De ahí que sea crucial que cualquier imagen de este tipo sea acompañada de información que desactive el instinto de querer imitar al que actúa de forma ilegal.
  4. ¿Qué líneas rojas jamás se deberían sobrepasar? En casos de fallecimientos, creo que hay que optar por no emitir el vídeo. Es una información que hiere de forma brutal y perenne a la familia de la víctima, y me parece innecesario porque solo aporta morbo.
Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

3 Comentarios

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    Juanra Doral febrero 16, 2017

    Para mí el tema es claro: no se debe “premiar” con visibilidad ninguna de estas conductas. Pero incluyo la de atracadores, secuestradores, etc. Dar fama a la gente por hacer el animal sólo provoca que otros tantos imbéciles busquen la fama de esa manera. A la mayoría nos puede parecer increíble que alguien arriesgue su vida o su libertad por su “minuto de fama” pero tristemente para mucha gente su vida y su libertad tienen poco valor (tan poco como la vida y la libertad de los demás) y el “beneficio” de ser virales les compensa de sobra.
    En definitiva, no hagamos efecto “llamada” a hacer el animal.

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      Pablo Herreros febrero 16, 2017

      Gracias! Me has dado la idea para otro post, Juanra: cada vez que veo las imágenes de los descerebrados que hacen del vértigo su modo de ser virales. Esos que se suben a azoteas y se hacen selfies en la viga del edificio. Lloro por dentro y me revuelve el estómago pensar en lo absurdo que es darles espacio en medios…

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        Juanra Doral febrero 16, 2017

        Exacto. Entrar en su juego es lo peor. Ojo, que eso lo extiendo incluso a la violencia de género. Una mente acomplejada es capaz de lo que sea por tener reconocimiento. Y lo mismo con e,l terrorismo (algo hablé aquí https://goo.gl/H5dYMX)
        Un abrazote

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