Es el momento de Ciudadanos

Tiempo de lectura: 4 minutos

Albert Rivera, Luis Garicano y Manuel Conthe, en el escenario

Estuve ayer en el Círculo de Bellas Artes. Quería asistir hace tiempo a algún acto de Ciudadanos y este -la presentación de su programa económico, de la mano de Luis Garicano- era la excusa perfecta para verlos (¡Gracias por la idea, Javier!). Desde una hora antes, se palpaba expectación máxima:

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¿Qué hubo dentro? Unas 700 personas, tantas que muchas se tuvieron que ir a otra sala adicional a la del evento a verlo por plasma, al estilo Rajoy (este chiste lo tenían a huevo pero no lo hicieron). Y por parte del partido, comparecieron Albert Rivera y los economistas Luis Garicano y Manuel Conthe.

Me encantó Garicano, al que sus años en EEUU le untaron con ese poder mágico de contar historias y hacer que la economía parezca sencilla; y también ver enrolado en la historia a Manuel Conthe, un tipo brillante que, como Manuel Pimentel, le dio un portazo en su día a Aznar desde la autoridad moral.

Rivera, Garicano y Conthe hablaron con sencillez e ilusión, felices de sentir el calor de una sala que vivía un paso histórico: el aterrizaje definitivo en Madrid del partido que más crece hoy en las encuestas reales y hasta en las imaginarias de El País.

Los tres derrocharon sentido del humor en sus palabras y sensatez. Mucha sensatez. Esa fue la palabra en su boca – “el cambio sensato”-, pero también era lo que comentamos todos los presentes al salir. Era tan unánime la sensación de solidez y sensatez, que te sentías idiota de ver que todos decíamos a los demás lo mismo. No hubo fuegos artificiales ni meteduras de pata. En escena, gente solvente y cabal. Y en el público, más hombres que mujeres, gente de todo pelaje -Pedro J. y Ágata, incluidos- y buena onda tras el evento.

¿Qué contaron de su programa económico? Leedlo en otros sitios, que este blog es de comunicación ;). Me gustó el contenido y cómo lo explicaron. El único punto mejorable fue el Powerpoint de Garicano, que era claro y digno pero justito. Pudo haber sido más impactante en imágenes y en la representación de conceptos. El próximo, que se lo den a un experto en presentaciones como Gonzalo Álvarez-Marañón. Un economista con ayuda de un buen comunicador habría hecho una presentación sobresaliente.

Me dijo alguien al salir que Ciudadanos ha empezado a despuntar mucho más a tiempo que Podemos, “que se precipitaron y se están quemando”, cosa que es cierta. Pero son movimientos enlazados: el ascenso y protagonismo de Podemos durante el segundo semestre de 2014 ha producido el hartazgo, pero no solo por haber sucedido tanto tiempo antes de las Generales.

El freno ha sido otro: Podemos ha tocado techo por el episodio de Monedero, que han gestionado de forma lamentable y que marcará -como conté cuando estalló el caso- un antes y un después en la formación de Pablo Iglesias. Han perdido toda su credibilidad por refugiarse en el viejo ‘y tú más‘ y cacarear como gallos negando la realidad en vez de pedir perdón. Sí, Montoro usó Hacienda de forma asquerosa como un arma contra ellos, pero Podemos erró para siempre al no reconocer fallo alguno.

Y eso les ha costado, sin vuelta, la pérdida del apoyo de gente que -como yo- no seríamos votantes naturales de Podemos pero sí podríamos llegar a votarlos si, llegado el caso, viéramos en ellos una palanca limpia para sacar del poder a las bandas llenas de presuntos que son PP y PSOE.

El foco se posó estos meses en Podemos. No tienen aún poder, por lo que lo único que se puede juzgar de ellos es su nivel ético. Conscientes de eso, y con el foco sobre sí, han demostrado que no están a la altura que parte de la sociedad esperamos de un partido nuevo.

El “van por nosotros” que grita Podemos solo cuela en quienes buscan revanchas más que soluciones, ese trozo de su electorado más fiel, el que prefiere juzgarlos mejores solo porque ganan en comparación con PP o PSOE. Pero en su negación pierden a todos los que queremos conductas más éticas en los nuevos partidos. Y la UPyD de Rosa Díez, mientras, se desangra enterrada en la Puerta del Sol.

Esa es otra razón más que confirma que Ciudadanos tiene delante una oportunidad histórica de enamorar a la gente con ganas de un partido al que votar sin vergüenza; de un partido al que dar una oportunidad con ilusión o, al menos, con la sensación de que tu confianza la usarán con sensatez. Como dijo Albert Rivera, “Somos el cambio sensato; hay gente que no está por el cambio, que son los partidos tradicionales, y gente que no está por la sensatez“.

Tras el ascenso y semicaída de Podemos, y el entierro de UPyD, es el momento de Ciudadanos. Los veremos ir copando más espacio en los debates de la sociedad y de los medios (televisiones incluidas). Y de cómo jueguen sus cartas, dependerá su futuro. A mí me gusta que parezcan gente normal, con toda la pinta de querer hacer cosas desde la ilusión por mejorar España. Veremos…

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Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

1 Comentario

  1. Avatar
    Javi febrero 18, 2015

    En Albert Rivera predomina el sentido común, y además es un gran comunicador, que convence a cualquiera.

    El problema que tiene un partido como Ciudadanos, tan personalizado en la figura de Rivera, y que además crece tan de repente, son los arribistas: se te puede pegar cualquiera. Son muchos los que me comentan que en algunas ciudades de España han acabado en C’s “lo mejor de cada casa”. Una de las claves para Rivera y su gente será controlar eso, y evitar que algún patán les fastidie.

    Y ahora toca el turno de que les enfoquen con el ventilador de la mierda. El PP recuerda que son catalanes y poco católicos, que me parece más ridículo que nada, pero bueno, si Cospedal se queda contenta con eso… El problema gordo gordo es si están limpios de verdad. En El Objetivo el domingo ya sacaron el tema de Jordi Cañas, y la verdad es que Rivera salió entre regular y mal. Ahí es donde le favorece no ser aún tan mediático (ni tan molesto, quizá) como Pablo Iglesias.

    Veremos como avanzan las cosas. Que no se relajen PP y PSOE, porque entre Podemos y Ciudadanos les pueden dar un susto muy muy importante.

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