No abandones tu blog: Él nunca lo haría

Tiempo de lectura: 4 minutos

Llevo años siguiendo en internet a mi colega Jorge López, que también dirige una agencia de comunicación: Lewis PR. Es un gran profesional y un buen tipo. Así que su blog de comunicación, Desde el lado oscuro, era uno de los primeros a los que me suscribí hace tiempo. Ahora viene lo raro: el otro día me llega por email este post nuevo del blog de Jorge:

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Me quedé mirando el post como el gato al calendario. Leía cada párrafo y no salía de mi asombro. “¿Cómo es posible que Jorge haya aprendido uzbeko? ¡Este tío es un figura!”, me dije. “Sí, la ha cagado en el título: se ve que no sabía traducir la palabra “Polos” y ha tirado por la calle de en medio. Pero el resto es de chapeau“. Y me sumí, perplejo, en mis cosas. Me quedé con curiosidad por ver qué llevaba a Jorge a analizar temas de comunicación en un idioma que sus lectores no cogemos bien (siempre tuve problemas con el uzbeko…), pero seguí a lo mío…

Al cabo de unos días, vuelvo a recibir una nueva entrada del blog de Jorge:

 

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“Esto sí que no”, me dije. “Por ahí no paso. No voy a ser el único lector que se quede sin saber qué cuenta Jorge López de la comunicación en la industria del automóvil. Vale que no he ido nunca a Uzbekistán, pero tampoco es como para que me hagan el vacío. Tengo mi corazoncito”. Reconozco que hice trampas: metí el primer párrafo del post en Google Translator, que me devolvió esta traducción:

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Rarro rarro, sí. Pero lo que más me dejó perplejo fue lo del circulito de la izquierda: “malayo”. Imperdonable. ¿Cómo había sido yo tan zoquete de confundir el uzbeko con el malayo? ¡Qué incultura la mía! Luego ya sí me fui a pensar lo mismo que tú: “¿Estará Jorge implicado en alguna trama de la Operación Malaya? ¿Será que ahora usa el blog para mandar mensajes en clave a gente de una organización de importación ilegal de coches?”. Pero ya sabéis: el día a día nos come y yo me volví a mis quehaceres…Hasta que ¡zas! Días después recibí el post definitivo:

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“¡Esto sí que no! Una persona como Jorge López es incapaz de promocionar camisetas tan horteras. Aquí está pasando algo…”. Y cual perri-meison en misión secreta, pinché en el enlace ese que dice “souvenir ulang tahun anak“. Aparecí en una tienda online de camisetas espantosas y souvenirs del mismo pelaje que los de la foto. Y ahí ya estallé. Descolgué el teléfono y llamé a Jorge López:

– Jorge, perdona que te moleste. Te llamo por lo de tu blog. Me da un poco de vergüenza decírtelo, pero es que no hablo uzbeko, ni malayo ni nada. Hablo castellano deprisa y el inglés, pero soy consciente de que eso no es nada. Desde que has cambiado el idioma de los posts de tu blog, no pillo ni uno de los buenos consejos que dabas. Y me da rabia, porque eres un tío que sabe de esto de la comunicación…

Majísimo, como siempre, Jorge me explicó que no me preocupara y que me daría unas clases rápidas de malayo, que es un idioma cada vez más esencial en nuestra profesión. Colgué muy contento de pensar que por una casualidad voy a aprender un idioma ;).

¡Ah sí, la resolución del caso! Te preguntarás, querido lector, qué es lo que pasó con el blog de Jorge López, ¿no? Pues pasó que como lleva tiempo sin escribir, decidió cerrarlo. Y así lo hizo. ¿Cuál fue el error? Que los malos son cada día más listos y aprenden técnicas sofisticadas para hacer su mal. En este caso, SPAM, sin más: venta de productos encubierta en enlaces en blogs. ¿Cómo operan? Me imagino que así:

– Ven libre un dominio que estaba antes ocupado por un blog. En este caso, www.desdeladoscuro.com. Y lo compran.

– Meten en esa web toda su morralla en forma de posts de blog, con enlaces a los sitios online que quieren promocionar.

¿Dónde está el truco? Pues que al comprar ese dominio que un día ocupaba el blog de Jorge López, todos los suscriptores del blog original empezamos a recibir los posts en malayo de los nuevos dueños de ese blog. ¿Por qué? Porque Jorge usaba feedburner, una herramienta que establecía que todo lo que se publique nuevo, llegue por correo a los suscriptores que así lo han pedido (como en mi blog, si estás suscrito).

Al darnos cuenta, Jorge ya entró a su Feedburner y desvinculó el blog de esa acción de envío de correos, por lo que ya no tiene problema ni su gente se quedará extrañada de recibir emails raros. Eso sí: el dominio ya lo tiene un tercero (a Jorge no le importa porque así lo quiso: él conserva el mismo pero acabado en .es). ¿Qué más gana el que compra ese dominio? Se beneficia de todos los enlaces entrantes desde otros blogs, medios y webs de cuando era tu dominio y te citaban por algo. Y eso es un gran valor para los nuevos dueños y una faena para quien te hubiese enlazado a ti en su día, que queda ante Google como alguien que enlaza a una fuente de SPAM.

Moraleja: si compras un dominio y pones en él tu blog, piensa que quizá te convenga seguir pagando ese dominio para que no caiga en manos extrañas. Son sólo 7 u 8 euros al año y así no lo pierdes. A Jorge sólo le pusieron una tienda, pero…¿y si el dominio hubiera sido más personal, ligado a su nombre, por ejemplo…? ¿Imaginas que te quitan tu dominio y en él instalan una web porno que ve cualquiera que te busque? Salvo que te llames Nacho Vidal, no te haría gracia…Y ni siquiera: a Nacho Vidal le harían un roto en su negocio si alguien pone una web porno con su nombre y dominio. Aunque ni tú ni yo seamos actores porno, preocúpate por tu blog y no lo abandones. Él nunca lo haría…

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

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