No merecemos que Eufemiano Fuentes cobre por restregarnos su delito

Tiempo de lectura: 3 minutos

Pagar a un criminal no es periodismo. Que un medio de comunicación contrate a un delincuente para que cuente detalles de sus delitos, es más bien una bajeza. Ni los espectadores ni los lectores se lo merecen, y el caso es aún más repugnante cuando pasa en el ámbito del deporte, cuna del esfuerzo y de los mejores valores del hombre. Según desveló la semana pasada El País, Eufemiano Fuentes, condenado a un año de prisión y cuatro de inhabilitación como médico deportivo por un delito contra la salud, ofrece explicar los éxitos españoles en Los Ángeles 84, Barcelona 92 o la Champions a cambio de un pago por la exclusividad. La puja podría alcanzar hasta los 100.000 euros por una entrevista en exclusiva de este delincuente sobre sus prácticas delictivas.

eufemiano fuentes
El médico Eufemiano Fuentes. Foto: EFE/Archivo
Hace cinco años que defiendo que no se puede pagar un solo euro a autores de delitos graves para que hablen de ello en los medios. Personajes como Julián Muñoz o Luis Roldán llegaron a cobrar 350.000 y 50.000 euros respectivamente por sus apariciones en televisión. Me asqueó esta sucia práctica y, siempre que pude, lo denuncié en mi blog, apelando a la responsabilidad de los espectadores, del Gobierno y de los medios (en los últimos años, pagaron casi todas las televisiones, incluso las públicas).

 

Pero no fue hasta 2011 cuando por fin mi queja tuvo eco: a raíz de la entrevista a la madre de El Cuco, el menor que estaba ya condenado en sentencia firme por esconder el cadáver de Marta del Castillo, hice un llamamiento a los anunciantes del programa La Noria, que le pagó 10.000 euros. Las empresas, aplicando su sentido común o eso que se conoce como responsabilidad social corporativa, entendieron que una marca no debe apoyar con su publicidad que se enriquezca a un criminal por contarlo. Y retiraron sus anuncios.

Aquello marcó un antes y un después, pero no podemos pedir que sean las marcas quienes eviten in extremis que un delincuente cobre por escupirnos sus ruindades. Por eso, cuando todo pasó, y con el asesoramiento de los mejores abogados en la materia, presenté una propuesta, que respaldaron 53.727 personas, para que el Gobierno obligase a las televisiones a comprometerse a no pagar a criminales. Pero el Gobierno se negó a actuar. El problema no es exclusivo de televisiones, pues un delincuente puede cobrar por contar sus delitos en un libro, o en un diario; pero es en las televisiones donde más rentabilizan este tipo de contenidos y, por tanto, más suelen pagar por ellos.

Necesitamos un cambio legal que impida que un condenado -llámese Pantoja, Ortega Cano o Farruquito- tenga siquiera la opción de ofender a los españoles a los que haya defraudado o de pisar la memoria de sus víctimas por dinero. Libertad de expresión, toda: que hablen en medios, sí; pero que no cobren. Y menos aún que se permitan blandir su pobreza moral como amenaza contra algo tan grande como el deporte, quizá la faceta de la marca España de la que más orgullosos estamos los españoles.

Ni los deportistas ni la sociedad merecemos que un tipo condenado, como el tal Fuentes, amenace con pasear sus miserias por platós, libros o diarios a cambio de una sucia montaña de dinero. Hace años que tenemos un problema, y alguien tiene que buscarle una solución. Es hora de que la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, encuentre cómo hacerlo. No podemos permitir que delinquir y cobrar luego por contarlo sean el trampolín para tener poder y ganar dinero. Nuestros hijos tienen que crecer en una sociedad en la que ser delincuente no valga la pena.

Artículo publicado originalmente en El Huffington Post.

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

6 Comentarios

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    Raúl mayo 18, 2013

    Volvemos a empezar??? Jajajajaja.

    Es una vergüenza que se pague a gentuza como esta, pero no se puede estar permanentemente ejerciendo de doberman para que los cacos no entren en la casa.

    Lamentablemente esto es un tema cultural. Nadie pagaría a este fulano si la gente no se pegase a la tele ansiosa de escucharle escupir toda su basura (aunque luego posiblemente no diga nada relevante).

    Pero llegamos al punto de siempre: ¿la gente ve esto porque es lo que ponen? o ¿ponen esto porque es lo que la gente demanda? ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

    De cualquier manera creo que la responsabilidad no es únicamente de la cadena y que los 4 ó 5 millones de personas que se plantan delante de la tele a ver a esta gentuza también tienen lo suyo.

    A ver si a ti, Pablo, que eres un tipo con estudios y bastante creativo se te ocurre alguna manera de repartir el peso entre cadenas y espectadores de alguna manera.

    Yo, desde luego, no lo voy a ver.

    Un saludo

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    Juan Pedro mayo 20, 2013

    En el caso de Marta del Castillo estoy absolutamente a favor, en el de Julián Muñoz o Luis Roldán puede servir para que Hacienda retenga el dinero y algunos cobren y, en este caso donde desgraciadamente, esa es mi opinión, si Madrid no quisiera organizar las olimpiadas empiezo a dudar de que en España se hubiese empezado a luchar realmente contra el dopaje y de que a Eufemiano Fuentes se le hubiese condenado, pues que se saque la “mierda”, a ver si así empieza a haber transparencia en este país a nivel general y tolerancia cero en el del dopaje.
    un saludo

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      Pablo Herreros mayo 21, 2013

      Que se saque la mierda, perfecto ;). Pero que el delincuente gane dinero por sacar su mierda, ahí ya no estoy contigo. Y por supuesto, el fin no justifica los medios: si un tipo como Julián Muñoz nos ha robado dinero público (tuyo y mío), sólo faltaba que encima pueda devolvérnoslo sin esfuerzo y convirtiéndose en un héroe. ¿Que le paguen por exculparse a sí mismo en prime time y eso le sirva para quedarse a cero de deudas? Ni de coña. Porque con cada aparición nos está diciendo a la cara que somos idiotas y que él es tan listo como para haberse ido de rositas. Es como lo de que se les acorte la pena aun cuando tienen el dinero escondido en un banco en Suiza: se nos queda carita de tontos…
      Saludos!

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    mariano mayo 22, 2013

    Básicamente el problema con la operación puerto es la falta de legislación en su día. Lamentablemente, cuando este personaje quiera, saldrá a contar lo que quiera, sacara la basura. Seguramente no tenga el mismo tirón mediático que otros personajes, pero recordemos que los grandes culpables somos los que rentabilizamos esas comparecencias. Lo importante seria que lográsemos boicotear esas emisiones, que no lo viese nadie y que los anunciantes, los patrocinadores se den cuenta de que esas practicas no les reportan un céntimo, que donde hay dinero no hay moral.
    Aun así, si piensas en algo aquí estaré para echar una mano, ya lo sabes.
    un saludo Pablo

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    Natan mayo 24, 2013

    Creo que la única solución es que esos programas pierdan la audiencia, y me da a mi que eso será más dificil que prohibir dichas entrevistas… El fallo está en la sociedad en general, no en una ley puntual.
    Si prohiben la entrevista, escribirá un libro.
    Si le prohiben el libro, hará un documental.
    Y si no hará un blog.
    Por desgracia creo que se forrará igualmente.

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