Obama, presidente: la victoria del comunicador perfecto

Tiempo de lectura: 3 minutos

Siempre he pensado que la política es pura comunicación. Yo creo que por eso me apasiona. Bueno, la política tiene su parte de gestión, la esencia, pero ésa es la parte menos visible para los mortales electores que, al final, tenemos que escoger a nuestros representantes más por lo que creemos que hacen que por lo que de verdad hacen. En otras palabras, se ha sofisticado tanto la sociedad y ha alcanzado tal madurez nuestro sistema, que como nos es imposible saber quién es mejor o peor gestor de la cosa pública, elegimos a aquél político que nos da mayor sensación de preparación, sea o no el más adecuado.

En el caso de Barack Obama, flamante nuevo Presidente de Estados Unidos, estamos ante alguien que reúne todo lo que querríamos ver en un líder. Será o no un buen gestor de los destinos de su país…No se sabe. Pero lo que sí es clarísimo es que estamos ante el perfecto comunicador. Y aunque el fenómeno de su carrera hasta la presidencia es complejísimo, probablemente esa es la clave que mejor explica su victoria: su inaudita capacidad de conectar con sus públicos.

Esa comunión con su electorado se refleja, incluso, en la recaudación  (600 millones de dólares): Obama ha batido todos los récords de recaudación entre pequeñas donaciones -las de los particulares-, lo que confirma qué alta es la fe depositada en él por cientos de miles de ciudadanos. La gente cree tanto en la palabra de Barack Obama, que apoya con su propio dinero su carrera hacia el despacho oval, en la convicción de que ese dinero entregado a la campaña servirá para mejorar sus propias vidas.

En definitiva, las impresionantes dotes de persuasión de Obama han conseguido hacer que muchísima gente desengañada de la clase política, recupere su fe en el sistema y se implique para llevarle a él hacia la presidencia como el único representante legítimo de sus intereses.

El fenómeno en su conjunto, incluso aunque lo analizáramos sólo desde el punto de vista de la comunicación, es inabarcable. Se han escrito y se escriben ríos de tinta por parte de gente mucho más preparada que yo, por lo que me conformo simplemente con compartir este puñado de reflexiones contigo.

Por otro lado, igual que Obama ha roto fronteras en la recaudación, lo ha hecho en otros muchísimos aspectos de la comunicación. El vídeo que hay bajo estas líneas recoge los 30 minutos de reportaje cuya inserción pagó hace unos días la campaña de Obama en las principales televisiones americanas. Un hito que además se ha hecho con una realización impecable y con una limpieza y una gran calidez en los mensajes. El futuro Presidente concluye en los segundos finales con un ejemplo de su forma de impactar. Con su conmovedora sencillez, Obama dice:

«Todos los días recuerdo que no soy un hombre perfecto. No seré un presidente perfecto. Pero os puedo prometer lo siguiente: me comprometo a deciros siempre cómo veo las cosas y qué es lo que pienso».

Esas palabras y la forma en la que Obama transmite sus mensajes, pueden ser, paradójicamente, lo que el día de mañana le provoque mayores dificultades ante sus electores. Me explico: Barack Obama es un comunicador tan brillante que ha llegado a volverse él mismo un fenómeno de culto. La gente confía de una manera tan fuerte en lo prometido, que idealizan su futura gestión hasta hacerse a la idea de que será mágica.

Por todo ello, creo que ha sido tan sobresaliente la capacidad de Obama de trasladar su mensaje a la audiencia, que lo más probable es que finalmente produzca una decepción. Y decepcionará no por su buena o mala gestión sino por la distorsión que hay en gran parte de la gente que lo ha votado. Es tal la ilusión que inunda a EEUU, que haga lo que haga Obama, la gente le pedirá ese imposible que cada uno tiene en su cabeza, como si Obama fuera capaz de darnos la felicidad que ni siquiera nosotros sabemos darnos a nosotros mismos. Se confía en Obama no ya para gestionar lo público, sino casi casi para que se ocupe de que «todo» nos vaya bien, como si pudiéramos encomendarle a él todo lo que nos preocupa en nuestra vida…

Trasladándolo a otro contexto, la situación creada me recuerda a esas veces en las que te enamoras de una determinada voz de una persona a la que escuchas siempre en la radio, y de la que te haces una imagen idílica que, curiosamente, tiene justo el físico que más te atrae en una persona. El final de la historia no falla: cuando por fin vemos a ese locutor o esa locutora y comprobamos que ni era tan alto/a, ni era tan atractivo/a, nos sentimos como un niño el día que se entera de que los Reyes Magos son los padres…

Pase lo que pase, hoy es un día histórico para América y para el mundo. Ese soplo de aire fresco nos alegrará la vida, porque Obama representa lo mejor de nosotros, y nos reconcilia con muchas cosas en las que ya no creíamos. ¿No os parece?

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=GtREqAmLsoA]

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

9 Comentarios

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    Juan Manuel noviembre 05, 2008

    Me parece muy acertado tu analisis. Alguien me habló una vez de una pintada en el Muro de Berlín que decía algo así como …. » ¡ Basta de realidades queremos promesas ! Supongo que eso es un poco lo que pasa con Obama… y la sola situación de un mayor optimismo colectivo a nivel mundial puede hacer avanzar muchos temas ahora estancados …y desde luego la Economía ,tan dependiente de los factores psicológicos .

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    claudine noviembre 05, 2008

    Súper acertado el comentario. Es verdad que Obama es la clase de persona que por lo menos será capaz de tranquilizar muchas almas inquietas que confían en él.La fe y la confianza es el primer paso para un gran cambio en el mundo.

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    Joan Costa noviembre 05, 2008

    Sí, se puede.

    El sueño americano, se ha hecho realidad. Una campaña que ha llevado consigo una estrategia de comunicación impecable que, además de McCain, dejó atrás de manera impredecible a Hilary Clinton.

    Ahora, solo queda llevar a cabo ese sueño ante un escenario nada entusiasta, con dos guerras en marcha y una recesión económica en plena ebullición. Veremos cómo se lanza a por los temidos ninjas.

    Un saludo,

    Joan Costa
    Estrategia&Negocio.com

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    Neskens noviembre 06, 2008

    En cambio, para mi, ahí precisamente reside el problema: se eligen imágenes, no gestores, y una vez que llegan al poder ¿donde están las soluciones?… solo queda la fachada de atrezzo y detrás nada.
    Lo siento, quizá soy demasiado gris. Espero equivocarme.

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    Nayra noviembre 17, 2008

    Creo que muchos americanos no votaron a Obama votándole a él, sino castigando a su rival. En cualquier caso, claro que la campaña de comunicación ha sido todo un éxito y en gran parte le debe a ella su victoria. Y es una buenísima noticia, ojalá algo cambie en el mundo con su llegada…

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  6. […] En mi mundo profesional, el de la comunicación, he vivido momentos apasionantes, como mi bautizo bloguero o el constante aprendizaje sobre esta ebullición de la nueva comunicación online. Las televisiones, con RTVE y La Sexta a la cabeza, nos han regalado por fin poder ver contenidos a la carta. Y Obama ha conseguido ilusionarnos revelándose como un gran comunicador. […]

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    Reflexion: 2 años despues junio 27, 2011

    Lo que pasa es que la gente confunde el carisma con el verdadero «liderazgo» y a un verdadero lider con un buen comunicador .
    Un verdadero lider es alguien que tiene un objetivo y es capaz de lograr que la gente lo realice.

    Obama no tiene un objetivo definido y por lo mismo no puede realizarse algo.

    Reflexión:
    «No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país.» J.F.K.

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