¿Pagarías una cena en un restaurante 3 meses después? No dejemos que lo hagan las empresas

Tiempo de lectura: 4 minutos

¿Alguna vez has dicho en un restaurante “ya te pagaré dentro de 3 meses“? No, ¿verdad? Pues eso es lo que llevan haciendo décadas las empresas españolas (sobre todo, las más grandes). Sí, no suelo hablar de temas financieros, pero el de hoy es, clarísimamente, un asunto de reputación. Porque ser mal pagador es parte de tu reputación. Mira el cuadro:

¿Sabes cuánto marca la ley de Morosidad como máximo para el pago de facturas? 30 días. ¿Has visto qué de empresas están por encima, según este cuadro? De hecho, lo comentamos el otro día en este post de Linkedin y varias personas coincidíamos en que nos parecen cifras incluso moderadas (o sea, que muchos sufrimos períodos más largos de lo que pone el cuadro).

En los más de 20 años que llevamos con Goodwill, hemos trabajado para muchas grandes y medianas empresas (incluidas 6 ó 7 del IBEX 35). Más de una decena de ellas nos han pagado siempre a más de 8 e incluso 10 meses, lo cual es vergonzoso. Se aprovechan de sus proveedores, aunque seamos pequeñas empresas, para financiarse a nuestra costa.

El esfuerzo que hacemos las pymes para sobrevivir es injusto. Pasamos la vida pagando líneas de crédito y buscando financiación -que nos cuesta un ojo de la cara- justo porque nuestros clientes nos asfixian de forma inmoral. El pacto de gobierno de Ciudadanos obliga al PP, en su punto número 34, a que el gobierno meta en vereda a las empresas morosas.

Y por fin Montoro parece que ha amenazado a estas con algo que hacía mucho tiempo que debían haber hecho, sin que nadie les obligue: las que no paguen en menos de 30 días sus facturas, serán sancionadas (no podrán acceder a beneficios fiscales y subvenciones, y otras medidas…). Falta que lo hagan. Es lo justo.

¿Por qué digo que pagar a tiempo es parte de la reputación? Pues porque es clarísimo. ¿Cómo mirarías a alguien que se va de tu restaurante sin pagarte y te dice que te pagará en 2 meses? Mal, claro. Pues así es como recordamos muchos a esas empresas que se regodean en la morosidad. Su reputación tiene un trozo de mugre que no ven pero existe, pues su fama de malos pagadores se extiende y hace mella en su imagen (no lo suficiente antes, pero cada vez más, espero…).

¿Cómo pueden empresas llenas de beneficios y con mucho dinero en caja pagar tan mal a quienes les ayudan en su misión? Pues porque en todas las morosas hay un director financiero que decide que es más listo que sus proveedores. Os enseño su foto:

Sí, es el clásico animal corporativo: el Medallas. Un ser que se vanagloria ante sus jefes de un penoso mérito: retener el dinero de proveedores e invertirlo para sacarle rendimiento, mientras estas pequeñas empresas se ven abocadas a pagar por no tener ese dinero (que es suyo) en su poder. En honor a la verdad, este juego sucio se ha ido aminorando con los años. Hoy las grandes empresas nos deben 3 ó 4 meses, pero no 8 como antaño. La relación es desigual y cuesta mucho ponerse con los brazos en jarras ante quien te da de comer.

Por eso es una gran noticia que sea el gobierno quien por fin vaya a cumplir con su obligación de mejorar esta injustísima situación que favorece a las grandes empresas a costa de hundir a las pequeñas.

Esas compañías (lo de las administraciones es caso más grave…) que pagan tarde, no lo hacen por descuido sino en un calculadísimo movimiento que nace al gestionar -al menos, en este terreno- sin atender a los principios. ¿Una muestra de que sí se puede? La segunda empresa que, según el cuadro de arriba, paga mejor, es Bankia. Lo pone en el cuadro pero doy fe porque lo hemos vivido.

Siempre que hablo en público del tiempo en que trabajamos para ellos -hace un par de años, cuando hicimos un blog corporativo que entienda mi madre– comento un detalle que para mí es crucial: Bankia es la única empresa, desde que nacimos en 1992, que nos ha pagado todas las facturas a los 6 ó 7 días de haberlas emitido.

Y el detalle no es casual, sino parte de una nueva gestión ética. Goirigolzarri lo impuso a su equipo y les dio la explicación que debería presidir todos los despachos de los directores financieros de España: si nuestros proveedores y colaboradores nos ayudan a hacer mejor nuestro trabajo, y tenemos dinero en caja, lo justo es que les paguemos tan pronto como nos hayan prestado el servicio.

A Bankia aún le falta camino para devolvernos todo el dinero que les dejamos los españoles, pero hace ya años que gestionan desde la ética. Hoy en Goodwill ya no trabajamos para ellos, pero mi obligación es aplaudir públicamente este comportamiento porque es inaudito.

Hay cosas que hicieron también en esta nueva etapa que o no entiendo o no comparto, pero en este tema lo justo es reconocer que son un ejemplo que deberían seguir todas las grandes empresas. Si lo hicieran, hasta por egoísmo, ellas mismas se beneficiarían. Toda la economía notaría el impulso que supone que las pymes no tengamos una bota pisándonos el cuello ese lastre que nos hace polvo. Hagamos entre todos presión para que el gobierno sepa que las pequeñas empresas y los autónomos necesitamos que se aplique la ley de Morosidad. Será bueno para todos ;).

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

4 Comentarios

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    Enrique Martinez enero 23, 2017

    Con relación a este tema destacan las grandes superficies, que en muchos casos cobran al contado de los clientes, pero pagan a los proveedores con bastante desfase.

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    Escéptico enero 23, 2017

    No sé de dónde habrán contrastado la información, seguro que con los proveedores no. Una de esas empresas (permanezco en el “economato”) tiene establecido el pago a 180 días “camuflado”. Te mandan a 30 días de la aprobación de la factura (tras 7 firmas con sangre de unicornio), un confirming que puedes adelantar fácilmente (con el correspondiente beneficio para la entidad financiera). Y esto facturando a diferentes departamentos de la empresa…
    Hecha la ley, hecha la trampa

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    Cristina Hontanilla enero 23, 2017

    Desde luego es una vergüenza Pablo, y que las agencias y demás proveedores soportemos esto es casi peor aún. Como dices, en ningún restaurante podríamos hacer eso… Aunque como hija de padres comerciantes (del sector del mueble) en ese sector la cosa es casi igual de sangrante… la gente paga los muebles con meses de atraso y en Ikea no nos lo plantearíamos… Pero bueno, como proveedora de servicios para BBVA, he de decir que su parte de BBVA Data & Analytics a mí me abona mis facturas a los 10-12 días de pasarlas… así que también hay que dejar clara su buena reputación 🙂
    ¡Me alegro de que saliera este post de un debate de Linkedin! Un abrazo Pablo!

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  4. Avatar
    Rosa enero 28, 2017

    Yo lo entiendo todo. Eso y mucho mas.

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