¿Queréis hacer periodismo? La ‘larga enfermedad’ se llama cáncer

La obstinación de los medios por complacer a familiares de fallecidos por cáncer hunde a las familias que luchan contra esta enfermedad, ante un monstruo al que creen imposible enfrentarse.

Tiempo de lectura: 3 minutos

¿Imaginas que en una muerte a machetazos de una mujer por su marido, los medios publicasen la noticia diciendo que la mujer “ha muerto tras un profundo enfrentamiento con su marido“? No, ¿verdad? Ni que fuesen los familiares de víctima o verdugo quienes marcasen si se debe hablar de riña conyugal o de maltrato. Pues eso es lo que pasa cada vez que alguien conocido muere de cáncer: es la familia la que decide si la noticia se da detallando que la causa de la muerte es el cáncer o si se dice que ha fallecido “tras una larga enfermedad“.

El eufemismo, que los medios adoptan como gentileza hacia la familia del fallecido -hoy, José Antonio Alonso, exministro-, es una traición a los lectores y a la labor que debe hacer el periodismo. Así reflejan hoy la noticia cinco grandes medios:

Sandra Ibarra, que se libró dos veces de morir de una leucemia en la que le dieron -en ambas ocasiones- 48 horas de vida, lleva años subrayando que los enfermos no quieren oír de la “larga y penosa enfermedad”. Haciendo mío su razonamiento, que compartió aquí –“Hay titulares sobre el cáncer que hacen más daño que una quimioterapia”– me parece una estúpida decisión de los medios conceder a las familias el penoso eufemismo.

Y no porque yo sea un insensible –mi padremi cuñado y mi tío Carlos murieron de cáncer- sino porque hacer el favor a una familia es lo que hunde a todas las que hoy luchan por curarse del cáncer. Cualquier enfermo siente un escalofrío cuando ve que al cáncer ni siquiera los medios se atreven a nombrarlo. La omisión del nombre hace que la gente tema al cáncer más que un niño teme al lobo feroz.

Es una especie de conjuro para que el mal del dios cáncer no hiera al periodista que menciona su nombre. Así, los medios yerran al elevar a la categoría de fuerza sobrenatural a la enfermedad. Cada vez que eluden referirse al cáncer por su nombre, miles de enfermos y familiares se estremecen e imaginan que están ante un monstruo de seis cabezas, ante un enemigo todopoderoso e imposible de batir, al que nadie se atreve ni a nombrarlo. Lo ascienden a la categoría de leyenda. Por no mencionar otras consencuencias de la elusión, como esta que me apuntaba alguien:

Y no, muchos familiares tampoco quieren ocultismo, sino información transparente:

En resumen, creo que los medios deben hacer autocrítica sobre este pequeño detalle que es vital -nunca mejor dicho- para la moral de las cientos de miles de familias con cáncer. Gracias, por cierto, a los medios que sí han reflejado que la muerte del exministro fue por cáncer (eldiario.es, Público, Abc…).

Cada vez es más alto el porcentaje de curación y el periodismo tiene un papel muy importante en cómo aborden mentalmente el cáncer enfermos y familiares. Andarse por las ramas en un tema que nos afecta tanto a todos es un error, otro más, que aleja a los medios de su misión, que no es complacer al protagonista de ninguna noticia, sino contarla con fidelidad y de la forma más objetiva posible a quienes la leen, ven o escuchan. Queridos compañeros de los medios: si queréis hacer periodismo, no concedáis nunca publicar que alguien murió tras una larga y penosa enfermedad. Se llama cáncer ;).

 

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

6 Comentarios

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    Carolina Porras Febrero 02, 2017

    Hola Pablo: Déjame decirte primero lo que casi siempre pienso sobre lo que escribes: ¡Ole!
    Esta petición que haces a los compañeros viene desde hace tiempo y son los mismos pacientes los que la reclaman. He tenido la oportunidad de entrevistar a personas que han padecido cáncer o lo han tenido muy cerca y todas reconocen que aunque en un primer momento impacta, hay que asumir y decir esa palabra: cáncer. No pasa nada y además tiene menos caracteres que “una larga enfermedad” (ahora que estamos obligados a medirlo y contarlo todo en dígitos).
    En 2015 la GEPAC lanzó una campaña para normalizar la palabra cáncer. También los profesionales especializados en comunicación sanitaria destacamos que la palabra cáncer se usa para todo excepto para hacer referencia a dicha enfermedad. Sin pretender ser spam te dejo un enlace sobre este asunto que publiqué hace un par de años coincidiendo con el DM contra el cáncer en el que también esta el punto de vista de un cirujano oncológico. http://carolinaporras.com/vida-y-cancer/
    Hoy nos encontramos con la misma práctica una semana después de que “una larga enfermedad” acabara con la vida de Bimba Bosé. Sí, hay que nombrar las cosas por su nombre. Así que gracias por tu post.

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      Pablo Herreros Febrero 02, 2017

      Muchas gracias por tu apunte y el enlace, que me parecen muy interesantes, Carolina! Un abrazo

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    santaklaus Febrero 02, 2017

    Sí hombre, empiezas llamando a una enfermedad por su nombre y terminas llamando ladrones y mentirosos a los políticos, los grandes empresarios y los banqueros. Como empecemos a llamar a las cosas por su nombre vamos a terminar muy mal.

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    Juan Carlos Prieto Febrero 02, 2017

    Personalmente estoy en contra de lo que planteas. Los hay que tratamos de pasar de puntillas por la vida, sin querer -en la medida de lo posible- molestar o ser molestados, sin dar explicaciones o pedirlas (Salvo a la familia de sangre y a la otra familia) y que queremos pasar nuestros últimos días sin que nadie -salvo nuestros seres más allegados- sepan de nuestros sufrimientos.

    Y no solo hay anónimos que apreciamos este estilo de vida, los hay famosos que han separado completamente su vida pública de su vida privada (o al menos lo están intentando) y algunos han llegado incluso a lograrlo incluso en su muerte aunque siempre ha habido rumores claro (Ahora me viene a la mente Leonard Cohen o George Michael).

    Por eso digo que mencionar larga enfermedad me parece una forma de respeto hacia el fallecido y hacía su familia (Aunque se trate de un secreto a voces). Otro tema es si el propio fallecido reconoce su enfermedad -como es el caso de Bimba Bosé- En ese caso está claro que hay que llamar la cosa por su nombre CÁNCER

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    Anton Moito Febrero 02, 2017

    Estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto en el artículo.

    Y ya puestos, ¿por qué los periodistas tienen que nombrar los “12+1” campeonatos de Angel Nieto? El que sufre triscaidecafobia es el 13 veces Campeón de Motociclismo, no los demás.
    No me parece correcto que se diga “la curva 12+1”.
    Y el summun oirles decir el año 2012+1…

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    María José Febrero 03, 2017

    Creo que nos estamos pasando de papistas, que lo somos más que el Papa.

    Después de leer otras entradas sobre la inconveniencia de tratar al cáncer como una lucha, o hablar en términos de guerra sobre él, ahora te leo a ti sobre eufemismos…mientras además usas la palabra Lucha En tu post…con esto quiero decir, te das cuenta de que no hay pedo su nos huela bien?

    Hemos pensado si la familia al comunicarlo ha solicitado que se utilice dicho eufemismo? Sobre todo si el enfermo pudiendo decielo en vida no lo dijo y no quiso compartir su larga o corta, penosa o no enfermedad?

    Mi padre también murió de cáncer. Con el dolor por su pérdida me importó un pepino como le llamaran al cáncer (cosa mala decían las personas mayores)

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