Rajoy e Iglesias: movimiento extraños para ver quién la tiene más larga (la lista de seguidores)

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TwitterMarianoRajoy

Lo que tenéis arriba es la página de Twitter de Mariano Rajoy. En la foto de la mesa se le ve contando en ese papel los seguidores nuevos mientras mira de reojo la cifra de 862K (862.000) que figura debajo de su silla. El caso es que la semana pasada, como veis en el pantallazo de abajo (sacado de esta búsqueda en TwitterCounter), el presidente ganó en un solo día 88.845 tuiteros. Aumentó su número de seguidores en casi un 11%:

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Rarro, rarro“, que diría Papuchi. Y eso pensó el equipo de Twitter del presidente, que denunció públicamente ese inusual ataque de amor de la gente hacia él:

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No sabemos si fue por esa alerta del equipo de Rajoy a Twitter o si porque se desenamoraron, al día siguiente dejaron de seguirle 70.226 personas (o robots…). A otros 18.619 sí les convence lo que cuenta el presidente en la red del pajarito, y optan por mantenerse como seguidores. Solo 6 días después, ayer lunes día 22, el fervor mariano vuelve a Twitter: otras 28.066 ¿personas? caen rendidas a su timeline en una sola jornada:

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¿Qué genialidad ha dicho el presidente para que las masas vuelvan a adorarlo? En los medios de ayer no se le presta mucha atención, pues todo lo tapan la bandera rojigualda descubierta por Pedro Sánchez y la candidatura de Albert Rivera a la presidencia del Gobierno.

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Un día después, se le han borrado 44.669 seguidores, quedándole un saldo positivo de 30.900 seguidores nuevos en apenas 6 días, subida que sigue siendo poco creíble en alguien tan conocido y al que ya todo el mundo sigue. Rajoy no tiene el margen de aumento de políticos nuevos a los que la gente va descubriendo (incluidos los que él mismo ha nombrado como vicesecretarios de su partido, por ejemplo).

El caso es que el de Mariano Rajoy no es el único crecimiento anómalo de estos días. La cuenta de Pablo Iglesias en esta red social ha pasado de 1.009.986 que tenía el martes 16 de junio, a los 1.106.942 que tiene hoy. O sea, que ha ganado casi 100.000 seguidores en una sola semana, lo que también huele a algo extraño:

Captura de pantalla 2015-06-23 a la(s) 11.50.12

La pregunta es: ¿Ha comprado el equipo de Mariano Rajoy o el de Pablo Iglesias seguidores en Twitter? No hay respuesta, pues si lo hubieran hecho, es difícil de demostrar. Aparentemente, esa tentación debería estar fuera de la mente de cualquier asesor medio espabilado, y más en el caso de los equipos de estos dos políticos. En este capítulo de mi libro expliqué -hace casi dos años- lo absurdo que es comprar seguidores en la red.

Rajoy ya fue noticia por crecer de forma espectacular y falsa -tampoco se puede saber si por iniciativa propia o ajena-, y alguien debió de comprar también seguidores para la cuenta de Pedro Sánchez. En el caso de Pablo Iglesias, conoce bien la red y tiene un equipo que se maneja como pez en el agua, por lo que ni en Rajoy ni en Iglesias pienso que comprar seguidores sea parte de su plan de comunicación en redes sociales.

¿Qué otra cosa puede haber sido entonces? Desde que sea un adversario quien les compre seguidores para hacerles daño filtrándolo luego y haciéndoles quedar como vanidosos y falsos, a gente que pone en marcha granjas de robots que querrá vender y que, antes, engorda haciéndoles participar como seguidores en cuentas reales. Y si eso lo hace un tercero, es difícil impedirlo.

En cualquier caso, mi sensación con Rajoy e Iglesias es que sus seguidores reales están por debajo de lo que marcan sus cifras (más en el caso de Rajoy). ¿En qué baso esta creencia? En que si comparas la influencia y el número de veces que se comparte un tuit de cualquiera de ellos, las cifras son similares a las que tiene Albert Rivera, con 300.000 seguidores, o Pedro Sánchez, con 166.000.

Sí, Sánchez es, de los cuatro, el que menos seguidores reales tiene y el que menos entusiasmo suscita en número de retuits, etc. Pero la fuerza que tienen como canal de comunicación las cuentas de los cuatro líderes nacionales es bastante similar.

No podemos saber de forma clara qué hace que ganen tantos seguidores falsos, pues al final no les hacen más influyentes y, en cambio, merman su credibilidad e incluso la de la propia Twitter (incapaz de controlar el imparable chorro de cuentas falsas).

La red social se esfuerza en intentar que no crezcan como setas los seguidores falsos, con iniciativas como la opción de compartir las listas de usuarios bloqueados. Pero aun así, los delincuentes siguen yendo por delante, como en la vida offline. En resumen, en la lista de seguidores, como en otras cosas, lo importante no es el tamaño sino su autenticidad ;).

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Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

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