Reportaje sobre filtraciones periodísticas: de la casualidad a la maldad

Maldad, estrategia, necesidad, afán de notoriedad, ganas de pagar un favor a alguien que nos lo hizo antes…hay mil razones. La filtración como herramienta de comunicación es más antigua…

Tiempo de lectura: 2 minutos

Un tipo se emborrachó y se dejó un prototipo de teléfono en el que trabajaba dentro de un bar. Un medio lo recibió, no se supo cómo. Parece que el móvil, además de inteligente, era tan listo que supo ir andando a golpecitos sobre su carcasa hasta llegar hasta la sede del medio. Una vez sobre el felpudo, el propio teléfono consiguió llamar a la puerta dándose a sí mismo unos empujoncitos contra el timbre. Y así supo el mundo cómo sería el iPhone 4.

Alguien que conoció esa historia me contó más cosas, y no es precisamente una de las veces en que la industria filtra algo de forma voluntaria para buscar el foco. Pero en muchas otras, sí somos los comunicadores de agencias o empresas quienes filtramos algo de forma consciente. Maldad, estrategia, necesidad, afán de notoriedad, ganas de pagar un favor a alguien que nos lo hizo antes…hay mil razones. La filtración como herramienta de comunicación es más antigua que el Saber y Ganar de Jordi Hurtado. Bueno, tan antigua, no…

Y como herramienta es buena y mala, según se use. Hay compañías que no pueden anunciar algo de forma oficial sobre un producto pero sí dejan que sea un medio el que lo haga con su empujoncito privado, sabiendo que eso será bueno para la compañía. También hay todo tipo de filtraciones perras por miles de motivos. Hay muchos ejemplos y no me quiero enrollar.

Solo quería compartir el tema aquí porque alguien lo ha hecho ya mejor que yo: me llamó Javier Pastor hace poco para pedirme mi opinión como comunicador sobre el tema de las filtraciones periodísticas, y le di tres pinceladas sobre la marcha. Él lo ha juntado con las impresiones de otros especialistas en comunicación, tecnología y motor, y publica en Xataka un reportaje buenísimo en el que, a pesar de citarme, ha conseguido un enfoque certero: El negocio de las filtraciones tecnológicas. Merece lectura. Te lo dejo aquí por si quieres hacer clic sobre él y leerlo:

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Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

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