Señores políticos: no nos den más chopped; queremos jamón

Tiempo de lectura: 4 minutos

Estoy todavía impresionado por las últimas declaraciones de los políticos en el debate del Estado de la Nación. Por si aún no las has visto, te las resumo porque no tienen precedentes y suponen un verdadero vuelco en la comunicación política:

Zapatero:

  • “El Estatuto de Cataluña es algo que los políticos hemos cocinado sin que los ciudadanos realmente lo demandasen. Me alié con partidos que no creen en el Estado porque necesitaba su apoyo para gobernar con mayoría suficiente, y quizá me equivoqué”.
  • “Negué y minimicé tanto tiempo la crisis, que hemos hecho más daño al país por no atajarla con antelación”.
  • “Vamos a dejar de regular a favor de la SGAE, pues hemos aprendido que lo hacíamos protegiendo a los intermediarios de la música y perjudicando a los ciudadanos e incluso a los propios músicos”.

Rajoy:

  • “Es cierto que no aportamos soluciones y sólo hacemos críticas. Hoy desgastamos al gobierno y, cuando ocupemos el poder, ya sí contrataremos expertos en cada área que nos ayuden a crear soluciones prácticas”
  • “En Gürtel ha habido implicada gente importante de nuestro partido que se ha enriquecido ilícitamente, y deberíamos haberlo evitado. Pedimos perdón por ello a nuestros votantes y al conjunto de la sociedad española”

Sí, como habrás imaginado rápidamente, todas las declaraciones son inventadas por mí para llamar la atención sobre algo: la comunicación política se está apartando cada día más de la transparencia que impone la era de la web 2.0. Con una web social en la que los ciudadanos podemos difundir nuestros contenidos y opiniones de forma masiva, ya no se puede seguir haciendo una comunicación política basada en lenguajes y contenidos que nadie percibimos como sinceros. Las declaraciones ficticias de arriba son absurdas e irreales, pero estoy convencido de que entre ese ejercicio de honestidad brutal y la comunicación política que hoy hacen, hay un término medio. Y aunque ese término medio sería una revolución para los políticos, estoy seguro de que si uno solo probase a cambiar el paradigma y bajase a comunicarse con unas formas y un discurso más sinceros, recuperarían credibilidad (y respaldo popular, claro). Y no hablo de no tener sentido de Estado; al contrario.

Los políticos no quieren ver que están fuera de la foto
Los ciudadanos de esta nueva era queremos contenido auténtico. Si nos dan chopped diciéndonos que es jabugo, se lo devolvemos. ¿Recordáis cuando Gordon Brown fue pillado mintiendo en público y diciendo lo que de verdad piensa, en privado? Representa muy bien el paradigma de por qué la política se ha quedado fuera del tono y del contenido de la comunicación que hoy se exige. Los ciudadanos no toleramos mensajes que no interpretemos como auténticos. No soportamos mentira ni hipocresía porque las reglas han cambiado y hoy somos más dueños de la conversación que ayer. Los grandes medios ya no tienen la exclusiva del poder para marcar la agenda. Y en ese contexto, la forma y el contenido de la comunicación que hacen los políticos se queda cada vez más en fuera de juego, más desfasada. Y con esta crisis cada vez se nota más a medida que baja la marea y se van quedando cada vez más desnudos. En definitiva, la clase política de hoy actúa de forma mediocre -con excepciones- y ha perdido el contacto con los ciudadanos, contacto que sólo intentan recuperar de nuevo cuando nos visualizan como electores.

Hay ejemplos aislados de políticos que sí quieren evolucionar. No me refiero al ubicuo Pedro Castro, de quien no me creo que maneje su Twitter ni el resto de canales que dice manejar personalmente (tiene sentido que le ayuden pero preferiría que lo reconociesen); hablo más de Reyes Montiel (IU), Cristina Cifuentes (PP) o José Cepeda (PSOE), versos sueltos de la política que sí entienden el nuevo entorno y conversan de verdad con los ciudadanos. Y sí, está muy bien que Esteban González-Pons tenga una página en Facebook y que la administre personalmente -me consta que lo hace de verdad él mismo-. Es un comienzo pero la cosa no va de herramientas ni de que hagan la blogosfera del PP o la blogosfera progresista (PSOE). Esto va de contenidos, no de maquillaje. Lo que se echa de menos no son herramientas -todos los partidos se están esforzando en crear equipos y canales múltiples-, sino que entiendan que la herramienta sólo sirve para llevar el contenido. Si éste no se llama sinceridad, entonces no hay nada que transportar, porque la sociedad lo rechaza de plano y no lo hace circular.

Señores políticos: ¿Quieren formar parte de nuestras conversaciones? Pues aprendan a que su trabajo y, sobre todo, su comunicación, partan del principio de ser sinceros, honestos y de tenernos a nosotros como objetivo. Somos sus gobernados quienes les pagamos por trabajar para nuestro bienestar.

El sistema lo están desacreditando ustedes no ocupándose de su parte del pacto. Y el contenido de lo que comuniquen necesita apoyarse en la realidad, por lo que en el fondo el cambio es mucho más profundo. No basta con cambiar mensajes, pues éstos dependen de lo que ocurra realmente. Si lo que ocurre es que ustedes reaccionan y entienden que tienen que remangarse y escuchar a los ciudadanos, entonces harán cosas por nosotros y estarán deseando comunicárnoslas. Si lo que sucede es que se enzarzan entre ustedes para intentar que el de enfrente sea el culpable de no cerrar el pacto de Estado de turno, entonces irán contribuyendo a que cada vez se pudra más el sistema.

De momento nosotros hemos sido pasivos en la queja, pero si sigue esta progresión querremos tomar parte en la solución. Y con tan pocas herramientas en nuestro poder -salvo la de la comunicación-, corremos el riesgo de que al final nos echemos en brazos del primer oportunista que nos haga creer que es honesto y NO es parte del sistema, como sucedió con Obama (que afortunadamente representa todos esos valores, pero cuya salida al terreno de juego sólo puede darse en un sistema como el americano, en el que los ciudadanos tienen mucho más poder en la elección de un aspirante antes de que éste sea proclamado por su partido). Obama sí que es jabugo. Y ahora que lo hemos olido, aunque sea de lejos, ya no les aceptamos de nuevo su chopped. Por terminar con un puntito de humor, os recomiendo que veáis que los de El Garrofer lo tienen muy claro ;).

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

11 Comentarios

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    Fernando Tellado julio 15, 2010

    No puedo decir más Pablo, lo has explicado cristalino (quizás por ello los pocos comentarios) y poco más hay que añadir.

    De todos modos, como tu reflexión lo merece, solo apuntaría que en el fondo dan igual las herramientas si el uso que se hace de ellas es igual de falso (choped- que por cierto me gusta) que en el dospuntocerismo político (jabugo, aunque sea de Chequia). Es cierto que has puesto buenos ejemplos de gente que se moja, pero son gente que se moja en todas partes, y la red es una extensión de su personalidad.

    Con esto quiero decir que el mérito nunca debe ser por el hecho de tener un perfil en Cuarenti o Caralibro, sino por ser honestos y, sobre todo, coherentes, algo que escasea estos días, que su discurso sea – sobre todo – de SERVICIO al ciudadano, algo que olvidan pronto y es su principal función.

    Fuera de esto casi sobra todo. Como funcionarios públicos se deben al ciudadano, deben transparencia y trabajo bien hecho, les debemos exigir que administren nuestros recursos de manera ejemplar. Si hacen eso, personalmente, me da lo mismo el tipo de discurso pues yo no voto actores o gente guapa, voto a personas que nos den servicio administrando con sensatez y sentido de estado.

    Y si, parece mentira pero cuesta que entiendan algo tan sencillo

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    Ana julio 16, 2010

    Obama es jabugo, no pero lo parece. Eso de que si anda como un pato, suena como un pato…es que es un pato. De todas maneras creo que nosotros vivimos en nuestro micromundo y queremos hacer de él un macromundo. Me parece necesario que los políticos escuchen más a los ciudadanos, pero para eso no hay que tener twitter. Se puede ser muy 2.0 sin saberlo http://anaaldea.es/senadores-2-0 ,

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      Pablo Herreros julio 16, 2010

      A mí sí me sigue pareciendo que Obama representa muy bien los valores reales de comunicar desde la honestidad, Ana. Otra cosa es que en su actual posición no tenga la misma flexibilidad que sí tuvo como candidato, pero sí creo que conserva intactos sus principios; empezando por su posición sobre internet, que sigue siendo clara e inequívoca a favor de la neutralidad de la Red. Ya nos gustaría que un solo político español lo tuviera la mitad de claro… Y sobre el post, me ha gustado la emotividad de la escena, y coincido 100%: ser 2.0 no es una cuestión de herramientas sino de valores y de contenidos, de orientación al otro. Ole!

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    M.I. Brocos julio 16, 2010

    Me encanta la frase de Zapatero sobre el Estatut aunque le quitaría el quizá.

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    Juan Carlos julio 16, 2010

    Enhorabuena Pablo, me encanta como escribes y el tono en el que lo haces.
    Respecto al tema de hoy te sugiero un pequeño cambio en el titulo: En el pais del Jamon de bellota solo hay politicos de mortadela…y no busques otros porque segun esta montado el sistema no pueden salir…(Digamos que no les dan bellotas)

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      Pablo Herreros julio 16, 2010

      Jaja, me encanta el título que sugieres :). Podemos jugar a los títulos sin cansarnos…”Mortadela y Filemón, políticos de garrafón”, “Mortadela con aceitunas para la tontuna”… 🙂

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    Mariela Béjar julio 16, 2010

    Es complicado. difícil pero no es una tarea imposible lo que planteas, es la única manera de acercar la política a la gente que cada día se aleja más… tal vez ese es uno de los puntos más relevantes del cambio que supone la comunicación 2.0, la honestidad, la transparencia y eso es algo que no entienden ni políticos ni empresas. Que esa honestidad no significa ser perfectos, ni mostrar siempre nuestra mejor cara, somos humanos, nos equivocamos, y eso también es algo que no se puede ocultar, reconocerlo, como en la vida misma, es parte de crecer y es una muestra clara de querer corregir. Me imagino que eso es lo que intentas demostrar con los ejemplos. Pero no te enredo más. Felicitaciones Pablo un gran post, como siempre viniendo de tí. Abrazo grande!
    Mariela,

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    Daniel Mehrad Fuertes julio 16, 2010

    Interesante post Pablo.

    Si me dejas hago 2 apuntes:

    Ellos (la gente del equipo) en sus estrategias de comunicación juegan con la amnesia y apatía de la ciudadanía. Si ellos mienten ¿nosotros qué hacemos? Si ellos roban ¿nosotros qué hacemos? Es penoso, sí, pero es lo que utilizan y les funciona. ¿o acaso no les ha funcionado hasta ahora? Patético sí, pero efectivo… al menos hasta ahora.

    Tampoco tenemos que olvidar que ellos en el Debate del Estado de la Nación le hablaban a sus bases. Ellos no le estaban hablando a toda la ciudadanía española, le hablaban a sus bases y ellos, muchas veces ya están convencidos y no ven lo que tu apuntas.

    Ojalá la comunicación fuera sincera…

    un arbazo

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      Pablo Herreros julio 18, 2010

      Pues tienes razón en que son estrategias medidas, Dani, pero sigo pensando que:
      1) Nadie ha probado a pedir perdón cuando se equivocan y a reconocer abiertamente sus errores (y creo que resultaría aplastantemente rentable).
      2) Ha funcionado hasta ahora, sí; pero apuesto a que las próximas Elecciones Generales van a marcar un antes y un después. Ojalá mi optimismo se corresponda con la realidad…

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  7. […] No se puede tolerar que la inmoralidad sea rentable, que un crimen proporcione dinero a quien lo cometió o a sus allegados. Y no se puede porque no es bueno que eso sea con lo que crezcan nuestros hijos. Que haya personajillos que venden sus intimidades al peso u otros capaces de tener una no-vida y contarla, lo respeto. Pero que alguien que ha cometido un crimen pueda tener el aplauso y el dinero del público, es algo que me remueve las entrañas. No sé si hago bien o mal, pero hace mucho tiempo que lucho por ello en mi modestia, como aporto mi granito de arena para subrayar que también los políticos han dejado de hacer bien su trabajo. […]

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