‘Trolear’ la Wikipedia es como un grafiti en un edificio público: dura lo que tardan en borrarlo

La pelea seguirá. Desde que el mundo es mundo, los tramposos intentan engañar al resto para parecer más altos y más guapos. Pero la mentira en la Red tiene las patas aún más cortas.

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En internet vale todo y prevalece la mentira.

Esta es una de las frases típicas de quienes tapan su miedo a entrar en la Red agitando sus propios fantasmas. Y mencionan lo poco fiable que es la Wikipedia y lo fácil que es colarle mentiras en un artículo. Suelo usar un ejemplo para sacarles de su error: trolear la Wikipedia es igual que pintar un edificio público con un grafiti. La hazaña dura lo que tarde alguien en darse cuenta y borrarlo; unas horas. Con la diferencia de que un edificio público solo lo borran los responsables de su limpieza, mientras que los limpiadores de la Wikipedia somos cualquier ciudadano que vea el desperfecto. Aquí se explica cómo funciona Wikipedia.

¿Un ejemplo reciente? La cogida grave que tuvo Francisco Rivera Ordóñez el pasado 10 de agosto, que llevó a varios gamberros -en este caso, antitaurinos- a dar por muerto al torero en su perfil de Wikipedia:

Troleo-Fran-Rivera-en-Wikipedia

Como era la noticia del día, no sé por qué me metí en Google y, buscando el nombre del torero, abrí su página de Wikipedia. Casualidad pura: fui de los primeros en ver que lo habían matado. Y como soy editor esporádico, hice lo normal en estos casos: revertí el cambio del gracioso fúnebre y volví poner la información correcta sobre el matador en su sitio. Los trols siguieron toda esa mañana intentando pintarrajear bigotes en el perfil de Paquirri, y varios editores estuvimos impidiéndolo y denunciando a los gamberros dentro del sistema.

Aquí veis una captura de un trozo de la pelea mañanera, que transcurre cronológicamente de abajo a arriba. La mayoría de los gamberros no están logueados y se identifican solo por los números de su dirección IP, mientras que los editores solemos aparecer con nuestros nombres de usuario. Entre paréntesis está, en rojo o en verde, el número de caracteres que añade o quita cada uno del artículo, para ayudar a ver si el cambio ha sido sustancial o de unas pocas palabras:

Captura de pantalla 2015-09-21 a las 10.29.17

¿Resultado de la wikipelea? El único posible: los macarras, expulsados, y la información real, en pie.

Como el pataleo de los malos grafiteros siguió, los editores con mayores atribuciones blindaron el artículo, que hoy no se puede alterar sin pasar por algunos filtros adicionales de seguridad. Es lo que se hace con los artículos que son especial objeto de polémica (perfiles de políticos en ebullición, de sucesos candentes, etc.).

Wikipedia, sin ánimo de lucro, es un milagro del conocimiento, con 37 millones de artículos; y además, está viva y repleta de enlaces que nos enriquecen aún más a todos. La mayor enciclopedia del mundo está llena de aportaciones de decenas de miles de personas que disfrutamos donando dinero y colaborando con información. Entre los 79.000 editores activos en el mundo, yo debo de estar en el top de los más flojos: he creado dos o tres artículos y solo he aportado información en otros tres o cuatro, de personajes o de temas que conozco bien (no es el caso de Rivera).

¿Por qué lo haces? Te divierte: da mucho placer compartir algo que sabes y ver que ese conocimiento pasa a ser de todos. La enciclopedia en línea es el vivo ejemplo de qué es hoy internet: un lugar influyente en el que todo el mundo quiere contar su versión y en el que la comunidad consigue que la verdad se acabe abriendo paso aunque la mentira triunfe unas horas. Hace unos días, Wikipedia expulsó a casi 400 editores de la edición británica por fraude: descubrió que cobraban dinero de terceros por hacer mejoras en sus artículos.

¿Quién les pagaba? Empresas de esas dinosáuricas que se dejan convencer por profesionales sin escrúpulos, de los del “si me pagas equis, te hago el rey de Wikipedia“. Torpes que contratan a mercenarios del falso saber. ¿Ganaron dinero esos mercenarios? Sí, pero hicieron un flaco servicio a sus pagadores, que tendrán el estigma de haber mentido al mundo.

La pelea seguirá. Desde que el mundo es mundo, los tramposos intentan engañar al resto para parecer más altos y más guapos. Pero la mentira en la Red tiene las patas aún más cortas.

“Se puede engañar a todo el mundo alguna vez y a alguna persona todo el tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Pablo Herreros

Pablo es periodista y bloguero. En sus ratos libres trabaja como socio-director de Goodwill Comunicación, empresa que no se libra de él desde 1994. Activista perdido, él cree que El poder es de las personas -hasta escribió un libro con ese título- y cuando sea mayor aspira a escaparse a bailar flamenco y a volver más veces a su querida Nueva York.

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